El fútbol femenino no tiene fecha de caducidad
Las veteranas del Alcobendas CF vuelven a conquistar la liga y demuestran que la pasión por este deporte no entiende de edades
LMN
Hay victorias que se celebran por el trofeo y otras que se celebran por todo lo que representan. Las veteranas del Alcobendas CF acaban de proclamarse campeonas de la II Liga Nacional de Futbolistas Veteranas y han revalidado un título que confirma algo más grande que un éxito deportivo: el fútbol, cuando se vive desde la pasión, no entiende de edad.
La historia del equipo alcobendense va mucho más allá de una clasificación impecable y un pleno de victorias. Detrás de este nuevo campeonato hay un proyecto construido desde la experiencia, la amistad y la reivindicación silenciosa de quienes llevan décadas abriendo camino para el fútbol femenino.
El equipo, formado por muchas de las jugadoras que defendieron la camiseta del histórico Parque Alcobendas en los años 80 y 90, sigue demostrando que el espíritu competitivo permanece intacto. Y no solo eso, sino que continúa inspirando a nuevas generaciones.
La segunda fase del campeonato se disputó en Alcobendas entre febrero y marzo. Jugar en casa, con el apoyo de la afición, añadió un componente emocional especial a una competición que cada año gana peso dentro del fútbol veterano nacional. Pero, para ellas, el éxito va más allá del resultado final. “Para nosotras es un orgullo haber ganado la segunda liga de veteranas porque obtenemos la recompensa al esfuerzo realizado y porque creemos que nuestro proyecto puede acoger a todas esas futbolistas que dejan de jugar de manera profesional y quieren seguir compitiendo, pero a un nivel menos exigente”, explica la reportajeada María Luisa Olivares.

La competición reúne a futbolistas mayores de 35 años, con partidos de dos tiempos de treinta minutos. Sin embargo, las cifras son casi una anécdota frente a lo que sucede alrededor: reencuentros, compañerismo y una pasión compartida que vuelve a poner las botas en primer plano. Y esa es precisamente la esencia que Elena Gómez, conocida futbolísticamente como ‘Limón’ y máxima goleadora del torneo con 16 tantos, considera más valiosa. “Espero que el año que viene haya más equipos y no es el hecho de ganar, sino todo lo que se vive, lo que se comparte con otros equipos y el ambiente que cada vez es más bonito”, apunta en declaraciones a La Mirada Norte.
La evolución del fútbol femenino
La frase cobra todavía más valor en una competición nacida para competir, sí, pero también para crear familia. Y es que esta liga sirve como refugio para quienes nunca dejaron de sentirse futbolistas.
En un equipo donde conviven distintas generaciones, la edad se convierte en un detalle secundario. ‘Limón’, que es una de las más jóvenes del grupo, asegura haber encontrado algo mucho más importante que una diferencia en el DNI. “Soy una de las jugadoras más jóvenes del equipo y la diferencia de edad no me importa porque, futbolísticamente, veo cómo lo viven, cómo disfrutan…”, afirma.
Ese aprendizaje intergeneracional forma parte de la identidad del grupo. Lo resume también María Luisa Olivares, que a sus 55 años sigue demostrando que el fútbol no tiene límite cronológico. “Con este proyecto estamos poniendo de manifiesto que seguir disfrutando del fútbol y compartirlo con compañeras no está reñido con la edad; se puede disfrutar de este deporte con más de 35, de 45 o incluso de 55 como es mi caso”, asegura.
La imagen resulta poderosa: mujeres que décadas atrás jugaron cuando casi nadie miraba al fútbol femenino y que hoy vuelven a competir en un contexto completamente distinto. Porque si algo tienen claro las protagonistas de esta historia es que el fútbol femenino ha cambiado. Y mucho. “Cuando yo empecé jugaba en campos de tierra y las equipaciones eran enormes porque eran las que sobraban de los hombres y ahora veo cómo ha mejorado todo y el cambio es brutal”, recuerda Elena Gómez.
Una frase que resume el recorrido de generaciones enteras. De campos precarios y escasa visibilidad a estadios llenos, más estructura y un crecimiento que hace solo unos años parecía inimaginable. Aunque todavía queda camino.
Y ese crecimiento también tiene una dimensión local. Desde dentro del club observan con ilusión la evolución, pero creen que aún hay asignaturas pendientes. “En Alcobendas me gustaría que el fútbol femenino estuviera más diversificado y que hubiera más equipos para que ninguna chica de Alcobendas tengn que irse a jugar a equipos de otros municipios”, subraya María Luisa Olivares. Quizá por eso el papel de estas veteranas va más allá de levantar trofeos. Son un espejo para quienes vienen detrás.
Las campeonas del Alcobendas han vuelto a ganar una liga. Pero, sobre todo, han vuelto a ganar algo más difícil: demostrar que la pasión por el fútbol nunca se jubila.