El asfaltado previsto para 2025 en La Moraleja se traslada a 2026 por problemas en la licitación
La segunda fase de la Operación Asfalto prevista para 2025 en La Moraleja y otras urbanizaciones de Alcobendas se llevará finalmente a cabo en 2026, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. Las obras no han llegado a iniciarse este año debido a los problemas surgidos en el proceso de licitación del contrato, lo que ha obligado a aplazar la actuación.
LMN
Así lo ha confirmado el Ayuntamiento de Alcobendas, que mantiene el compromiso con las calles incluidas en esta fase, aunque sin concretar por ahora un calendario definitivo de ejecución.
La intervención contempla el asfaltado de Camino Ancho, Paseo de Alcobendas —en dos tramos—, Paseo Antonio García Fernández, así como las calles Pensamiento, Nardo, Forsitia y Caléndula, todas ellas ubicadas en el ámbito de La Moraleja y las urbanizaciones y con un firme que presenta un notable desgaste.
Desde el Consistorio explican que el retraso responde exclusivamente a incidencias administrativas en la licitación, que han impedido iniciar los trabajos en 2025. La previsión municipal es que las obras puedan arrancar en 2026, condicionadas a que el tiempo permita realizar los trabajos con las garantías técnicas necesarias, ya que las labores de asfaltado dependen de unas condiciones climatológicas adecuadas para asegurar su durabilidad.
La segunda fase forma parte del plan plurianual de mejora del asfaltado en Alcobendas, dotado con una inversión global de varios millones de euros y diseñado para actuar de forma progresiva en distintos barrios y urbanizaciones del municipio.
Por el momento, el Ayuntamiento insiste en que las calles anunciadas se mantienen dentro del plan, aunque el inicio de las obras queda supeditado a la resolución definitiva del procedimiento administrativo y a la ventana meteorológica adecuada en 2026
Socavones y calles estropeadas
A esta situación se suma que circular por determinadas calles de las urbanizaciones se ha convertido en un riesgo, debido al deterioro del firme, con baches, grietas y zonas irregulares que dificultan una conducción segura. Este problema se agrava especialmente en los accesos a La Moraleja desde la A-1, así como en la salida de El Soto de La Moraleja hacia la M-30 y la carretera de Fuencarral, puntos con una alta intensidad de tráfico diario.
Desde el entorno vecinal se insiste en que la precaución debe ser máxima, sobre todo para los motoristas, uno de los colectivos más vulnerables ante el mal estado del asfalto, ya que cualquier irregularidad en la calzada puede provocar pérdidas de adherencia y situaciones de peligro.