Cómo preparar la piel para la época de sol
Gracias al sol, el organismo puede llevar a cabo la síntesis de vitamina D, lo que fortalece nuestro sistema inmunitario, mantiene sanos los huesos, favorece la absorción de calcio y de fósforo en el intestino, mejora el estado de ánimo, y también el aspecto de algunas lesiones cutáneas, como la dermatitis atópica.

Sin embargo, tomarlo de una forma inadecuada puede acarrear riesgos graves, como la aparición del melanoma, el tipo más grave de cáncer de piel.
Exponernos con precaución evitará riesgos, pero no sólo en verano, ahora que los días son más largos, hay que comenzar a preparar la piel:
- Hidrátala desde dentro. No esperes a tener sed para beber agua, debes hacerlo en cantidad suficiente, a pequeños sorbos durante toda la jornada. Para que no se te olvide, lleva siempre una botella llena contigo y déjala en un lugar visible. Nada más levantarte, no te olvides de beber un vaso de agua del tiempo.
- No olvides hidratarla por fuera. Después de la ducha, adquiere el hábito de untarte de crema corporal por todo el cuerpo. Recuerda que las necesidades de la piel de la cara son diferentes, por lo que debes utilizar una crema adaptada a ella.
- Aumenta el consumo de frutas y verduras frescas. Los alimentos antioxidantes, además, te ayudarán a combatir los efectos del envejecimiento causados por la acción solar. Vitamina C y betacarotenos son muy importantes, y los encontrarás en cítricos, frutos rojos, pimientos, brócoli, zanahorias, kiwis…
- Haz una exposición gradual del tiempo que pasas bajo el sol, iniciándola con la radiación del amanecer o del atardecer. Primero durante unos minutos, para ir aumentando progresivamente la duración, sin abusar de ello. Así irás estimulando la producción de melanina, uno de los mecanismos de defensa que poseemos de forma natural para proteger nuestra piel.
- No te expongas al sol de forma directa durante las 12 y las 16h, pues es cuando sus efectos son más dañinos.
- No salgas de casa sin aplicarte un Factor de Protección Solar acorde con tu tipo de piel, tanto en invierno como en verano, aunque esté nublado, date cuenta de que los rayos son capaces de atravesar las nubes y podrían dañar la dermis.
- No olvides las orejas, el cuello, los empeines, los labios, y la raya del pelo, son zonas expuestas, extremadamente sensibles, y debes protegerlas con crema, o con prendas que las cubran, como gorras, pañuelos y sombreros. Utiliza gafas de sol homologadas para no causar daños en los ojos.
- Los niños menores de 3 años tienen una piel muy sensible, por lo que no deberían exponerse al sol directo antes de esta edad.
- Si después de una jornada de playa o piscina notas la piel más sensible o reseca, opta por un after sun, en lugar de crema hidratante, ya que son fórmulas enriquecidos con sustancias calmantes, hidratantes y regeneradoras de la piel, lo que aporta mayor confort.ç