Caos ferroviario en plenas vacaciones
Los problemas y fallos técnicos se convierten en recurrentes y provocan retrasos, aglomeraciones y quejas.
LMN
La estación madrileña de Chamartín se ha convertido en un lugar al que entras pero nunca sabes cuándo vas a salir. La terminal, epicentro de trenes de larga distancia y alta velocidad, ha sufrido desde el mes de junio alrededor de cuatro incidencias graves, tres de ellas en menos de 15 días. El miércoles de la semana pasada, en pleno puente de Santiago, cientos de personas se quedaban durante horas esperando sus trenes dentro de las instalaciones, con un calor sofocante.
Pero la historia no deja de repetirse. Este mismo viernes el retraso de casi dos horas de un tren Alvia con destino Vigo, Santiago de Compostela y Ferrol que debía salir a las 8.00 horas. Curiosamente, los problemas técnicos siempre se dan cuando más demanda de viajeros hay, es decir, de cara a vacaciones, puentes y festivos. Y no es baladí.
El complejo ferroviario, en obras para la reconstrucción y ampliación de la playa de vías de Alta Velocidad y del edificio, parece haberse quedado pequeño para el tráfico que soporta, o eso alega el ministro de Transportes. «Estamos viviendo situaciones complicadas, pero a partir de octubre, cuando abramos ya una parte importante de las nuevas dependencias, estaremos mucho más desahogados para atender a los viajeros como merecen», señalaba Puente en un mensaje en redes la semana pasada, justo después de dos fallos técnicos graves.
El PP pedía la semana pasada una comparecencia de Puente en el Senado por la incidencia en el pantógrafo que llevó al caos el pasado miércoles. Además, los populares denuncian que los problemas con la línea ferroviaria van más allá de Madrid, llegando incluso a otras provincias como León.
En declaraciones a los medios a las puertas de la estación de esta ciudad, la vicesecretaria nacional de Sanidad y Educación, Ester Muñoz, calificaba el pasado jueves de «infierno» la situación que sufren «miles de españoles» en los «últimos meses por el caos ferroviario» provocado, en sus palabras, por un «ministerio incompetente».
Más allá de las peticiones políticas, lo cierto es que Adif, que se encarga de informar a través de X de los problemas en las líneas de tren, este viernes ni siquiera se hacía eco del retraso de dos horas que tuvieron que sufrir los primeros pasajeros de la mañana, con destino a Vigo y Ferrol. Aunque lo normal es que la compañía anuncie las averías y también cuando acaban siendo solucionadas.
En este sentido, los fallos técnicos de los últimos días se han producido, en su mayoría, a causa de la rotura de un pantógrafo, o lo que es lo mismo, el mecanismo articulado que transmite corriente eléctrica desde un cable en catenaria al convoy. Este provoca una caída de la tensión lo que hace que los trenes no puedan circular. A su vez, que esos trenes no salgan de la estación lleva a que otros no puedan hacer lo mismo desde sus lugares de origen. En definitiva, el bucle de retrasos se convierte en infinito y se propaga por toda la red ferroviaria.