¿Y si todo fuera más fácil de lo que parece?
Empiezo la jornada en la clínica. Temprano, el sol entra por la ventana, mis vistas a una cancha de golf… estoy feliz… ¡qué más puede pedir una fisioterapeuta y técnico deportivo de golf! ¡Amo mis dos profesiones!

Miro la agenda con tranquilidad. Preparo la sala, reviso los tratamientos de los pacientes, le doy vueltas a algunos de los últimos ejercicios y sus posibles adaptaciones para que les salgan mejor y controlen esos movimientos que tanto les perjudican, me leo las historias de los nuevos pacientes y… otro jugador de golf, con dolores en el hombro tras su entrenamiento semanal. ¡Deseando estoy que me cuente!
Llega la hora. Por fin le conozco. Hablamos un poco de todo y me cuenta no sólo sus molestias y limitaciones sino también sus rutinas de entrenamiento, nivel de juego, posturas y movimientos en los que aumenta el dolor… Refiere que tiene dolor en su brazo derecho, parte anterior, justo después de pegar a la bola. Sabe que se hace daño cada vez que juega y le preocupa tener que dejarlo. Después de su práctica está dolorido y no le pasa en ningún otro momento. Los días que no juega ni se acuerda de su hombro.
Valoro en sala su estática y su dinámica, rangos, fuerza, control motor, calidad del movimiento, etc. Valoro su hombro lesionado y relaciono su dolencia con su globalidad corporal. Ya tengo mucha información, pero sé que le puedo ayudar aún más. Simula su swing de golf y me dice el momento y el sitio exacto donde nota su dolor. ¡Cada vez lo tengo más claro! Aún así, aprovechando que tenemos hueco en el gimnasio, le pido que haga swings reales con palo. ¡Lo tengo! Todo coincide. ¡Hasta el fallo en el vuelo de su bola!
Empiezo a explicarle la situación, su mecanismo lesional, sus déficits físicos que provocan una alteración en la estática de su hombro y consecuentemente en su dinámica, las razones por las que le duele en ese momento concreto de su swing, el gesto técnico que le irrita su patología, lo que tiene que cambiar para evitar ese dolor y hasta que mejore sus golpes… ¡todo cuadra!
Se nos ha pasado el tiempo volando y ha sido realmente interesante relacionar un dolor, con una alteración física real de movimiento, un desequilibrio muscular que lo provoca, un gesto técnico erróneo que lo aumenta y un consecuente fallo en el vuelo de su bola.
Al final de la sesión, pautamos unos ejercicios para trabajar su musculatura y así mejorar su estática y dinámica escapulo-humeral, y un ajuste técnico para evitar las molestias cuando juega. Estoy segura que hasta mejorarán sus impactos.
Mi conocimiento técnico en golf aporta un valor añadido al tratamiento, permitiéndome una doble visión para encontrar la causa real que provoca el dolor, adaptar la terapia a las necesidades físicas o técnicas de cada persona, y así obtener mejores resultados.
En definitiva, salud y técnica, tándem perfecto para facilitar un proceso de recuperación global óptimo, prevenir lesiones y mejorar el gesto técnico.
María Campillo García
Fisioterapeuta Clínica Improve
Profesora de Golf