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Robert Redford, adiós a una leyenda de Hollywood

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El cine mundial despide a uno de sus nombres más grandes. Robert Redford, icono de la gran pantalla y referente cultural de varias generaciones, ha fallecido a los 89 años en su residencia de Utah, mientras dormía, según confirmaron fuentes familiares
.

Su muerte supone el final de una era marcada por un estilo inconfundible, un talento desbordante y un compromiso inquebrantable con el cine.

Nacido en Santa Mónica (California) en 1936, Charles Robert Redford Jr. inició su carrera en el teatro antes de dar el salto a la televisión y, poco después, al cine. Su mirada clara, su carisma y su capacidad para dotar de humanidad a cada personaje lo convirtieron en uno de los grandes intérpretes de los años sesenta y setenta, década en la que consolidó su leyenda.

Películas como Dos hombres y un destino (1969), junto a Paul Newman, o El golpe (1973), con la que ambos repitieron la fórmula de pareja inolvidable, se convirtieron en clásicos instantáneos. En ellas se cimentó la imagen de un actor elegante, magnético y cercano al público.


Su carrera no se limitó a la interpretación. Como director alcanzó la cima con Gente corriente (1980), una obra maestra con la que ganó el Óscar a la mejor dirección. A lo largo de los años combinó la dirección con la producción, siempre con un afán de dar visibilidad a nuevas voces y a un cine más arriesgado.

Ese mismo espíritu lo llevó a fundar el Festival de Cine de Sundance, que nació como un espacio para el cine independiente y terminó convertido en uno de los encuentros más influyentes de la industria a nivel mundial.

Con tres premios Óscar en su haber —incluido uno honorífico en 2002 por su trayectoria— y decenas de títulos inolvidables, Robert Redford se despide dejando tras de sí un legado inmenso. Fue actor, director, productor, activista medioambiental y, sobre todo, un símbolo de integridad artística.

El cine pierde a una de sus últimas leyendas clásicas. Sus películas seguirán proyectando su luz, recordándonos que Robert Redford no fue solo una estrella, sino un creador que transformó para siempre la historia del séptimo arte