Nuevo decreto de comedores escolares
Prohíbe las bebidas azucaradas en colegios e institutos y fomenta los alimentos de proximidad.
LMN
Todos los colegios e institutos de España deberán garantizar, a partir de ahora, el consumo diario de frutas y verduras y limitar los platos precocinados y las frituras. Así lo dicta el decreto de comedores escolares aprobado este martes en Consejo de Ministros, y mediante el cual el Gobierno pretende combatir los índices de exceso de peso infantil, que afecta con mayor incidencia a las familias más pobres.
El Ejecutivo pretende así reducirlos últimos datos de El Estudio Aladino en el que se indica que uno de cada tres niños en España tiene exceso de peso. Un porcentaje que aumenta en los hogares más vulnerables, ya que suelen ser los que no se pueden permitir comprar más alimentos frescos y consumen más productos procesados y azucarados. Casi la mitad de los niños de familias con menor renta presentan exceso de peso, una prevalencia que es 20 puntos superior a la de los menores de aquellos hogares con ingresos que superan los 30.000 euros anuales.
Concretamente, al menos un 45% de las raciones de frutas y hortalizas que se sirvan en colegios e institutos deberán ser de temporada y, como mínimo, se deberá destinar un 5% del gasto mensual de cada comedor a la compra de alimentos de producción ecológica. Se incluyen dentro de la normativa a todos los centros públicos, concertados y privados que imparten educación infantil, primaria, especial, ESO, Bachillerato o los grados básico y medio de Formación Profesional (FP).
El Ejecutivo respalda la iniciativa con otros datos obtenidos en el último informe del Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria, en el cual se indicaba que el 40% de los centros educativos de España incumple el porcentaje mínimo recomendado para frutas y hortalizas de temporada y de proximidad y que el 44% no cumple con la recomendación mínima de productos ecológicos.
La norma fija también que se deberán asegurar entre una y tres raciones de pescado a la semana (hay 1.200 comedores escolares que nunca sirven pescado) y promociona el consumo de legumbres al menos una vez por semana. En el caso de los cereales, el decreto estipula que semanalmente se ofrezca al menos una ración de arroz o pasta integral.
Respecto a los alimentos precocinados, como pizzas, croquetas, empanadillas o rebozados, los centros deberán reducirlos a una ración al mes como máximo. Actualmente, casi un tercio de los comedores sirven cuatro o más platos precocinados al mes. Se restringirá también la venta de bollería industrial y de bebidas azucaradas en las máquinas expendedoras y en cafeterías: aquellos productos con más de cinco gramos de azúcares por porción envasada estarán prohibidos, junto a las bebidas energéticas.
En definitiva, se vetarán todos los productos que incumplan los criterios recomendados por organismos como la OMS sobre los límites para la ingesta de grasa, azúcares y sal. Estos establecen que el valor energético por porción envasada no debe superar las 200 kilocalorías. Una porción que, además, no podrá tener más de 7,8 gramos de grasa (2,2 si son saturadas) ni los 0,5 grados de sal.