Cultura y entretenimiento

“Nos llama la atención que haya mujeres que hacen denuncias 30 años después, pero cada uno se libera de sus fantasmas cuando puede”

Compartir
Bebés robados, adopciones ilegales, feminismo, maternidad o el apogeo de la heroína. Son los ingredientes que contiene el nuevo libro de la periodista Marta Robles en el que, bajo el título ‘Amada Carlota’ (Editorial Espasa) construye una historia en tres espacios temporales, 1985, los años 60/70/80 y el presente de 2018, donde el carismático detective Tony Roures, ex corresponsal de guerra curtido en conflictos y desengaños, se enfrenta a su investigación más arriesgada: la que afecta al corazón de la mujer que ama.

Se habla de que es su novela más poderosa. ¿Por qué cree que se está calificando así?

Creo que, probablemente, por dos circunstancias: porque literariamente parece que está bien resuelta y por el punto de vista de los temas que aborda y cómo los aborda, porque hay un punto de riesgo. Pienso que esta es una novela que, más allá de hablar de bebés robados o de abusos por parte de un profesor universitario a las niñas de la universidad, habla de los silencios de las mujeres durante muchísimo tiempo, durante décadas y en distintos regímenes políticos.

Esos silencios, que perduran hasta hoy, han hecho que muchas veces no consigan salir de sus propias jaulas, en las que a veces están porque no se atreven, porque aun siendo víctimas se creen las culpables.

Fotos: CORTESÍA EDITORIAL ESPASA

En fin, yo creo que es una novela que es poderosa porque de alguna manera concede poder a las propias mujeres a través del discurso de decir: “Si habláis vais a ser mucho más poderosas y vais a cambiar el mundo”.

Precisamente, en las últimas semanas, mujeres conocidas, bien a través de libros, bien a través de los medios de comunicación, están denunciando asuntos turbios con hombres conocidos como protagonistas. Hablamos de situaciones que ocurrieron hace 30 años. ¿Cree que ahora era el momento, que estamos más abiertos a escuchar y apoyar?

Hay determinados asuntos que nunca se llegan a confesar y muchas veces la sociedad se extraña cuando se dan a conocer porque se pregunta ¿Cómo esta señora no ha contado nada hasta 30 años después? Pues porque, probablemente, estaba en un circuito en el que era muy difícil contar. Hay muchas señoras maltratadas de 65 años que han salido últimamente y que explican que no contaban nada porque pensaban que nadie las iba a creer. Nos llama la atención que se haga en un momento determinado, pero cada uno se libera de sus fantasmas cuando buenamente puede.

¿Ha ocurrido lo mismo en los casos de bebés robados?

Es aterrador que te roben un bebé y que incluso, a veces, fuera la familia para guardar las apariencias la que las obligaba a darlo en adopción. Esas mujeres se quedaban guardando silencio porque se sentían fatal, no por lo que habían hecho, pero no se atrevieron a buscar, ni a pedir, ni a contar. Y, cuando lo hicieron, lamentablemente, casi siempre fue tarde, porque los delitos ya habían prescrito.

Quiero poner el foco en que ha elegido esta temática y la ha ambientado en esta época, porque de alguna forma quería hacer ver a la sociedad actual que estas situaciones de las que habla no son de hace tiempo.

Sí, y sobre todo, lo que lo que quería recordar es que todas estas cosas de las que hablo en principio, sobre todo del robo de bebés, no han sucedido solo en España, sino que también se han producido en Argentina, en El Salvador, en el Congo Belga y en el mundo entero. Yo quería recordar que es terrible que estas atrocidades pasen en un régimen totalitario, pero que me parece incluso más aterrador que sucedan en democracia porque el robo de bebés siguió siendo un negocio durante muchos años de democracia, porque no se había cambiado la ley correspondiente y seguía siendo muy fácil saltársela y hacer adopciones ilegales.

¿Qué se van a encontrar los lectores en las páginas de ‘Amada Carlota’?

Una novela que se desarrolla en tres espacios temporales. Empieza en 1985 cuando una chica de 16 años embarazada llega en un coche de lujo a una clínica clandestina en un sitio indeterminado de Asturias donde alumbra a un bebé y a los pocos minutos se lo quitan y no vuelve a verlo nunca más. Después volvemos al presente, que se sitúa en 2018, para que fuera antes de la pandemia. Y ahí encontramos al detective Tony Roures, que es el detective de esta saga de novelas, un tipo que es un ex corresponsal de guerra, que ha visto el mal en todas sus facetas y que, por eso, es más empático y entiende un poco a las personas.

Carlota Aguado le pedirá ayuda para que investigue un caso de su propio pasado que tiene que ver precisamente con bebés robados. Y luego nos vamos a los años 60 y, desde los años finales de los 60, nos vamos acercando hasta el presente. Y ahí encontramos un matrimonio convencional de la burguesía franquista en el que una mujer de estatus social bajo, se casa con un médico muy poderoso del régimen y vive en una familia donde lo que más importa son las apariencias.