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No esperes a tener sed: las claves para hidratarse durante la ola de calor

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La primera ola de calor del verano mantiene temperaturas muy elevadas en la Comunidad de Madrid y, según las previsiones meteorológicas, continuará al menos hasta el jueves. Ante esta situación, los especialistas recuerdan la importancia de mantener una correcta hidratación para prevenir golpes de calor, mareos y otros problemas de salud asociados a las altas temperaturas.

Las altas temperaturas que se están registrando este verano obligan a extremar las precauciones para evitar problemas derivados del calor. Entre ellas, una de las más importantes es mantener una correcta hidratación, algo que los especialistas consideran fundamental para prevenir golpes de calor, mareos o episodios de deshidratación.

Los expertos recuerdan que la sensación de sed aparece cuando el organismo ya ha comenzado a perder líquidos, por lo que recomiendan beber agua de forma regular a lo largo del día y no esperar a notar esa necesidad para hidratarse.

Entre los principales consejos para afrontar los días más calurosos destaca mantener una ingesta constante de agua, especialmente en personas mayores, niños y quienes realizan actividad física al aire libre. También es recomendable llevar siempre una botella de agua cuando se sale de casa y aumentar el consumo de líquidos durante las jornadas de calor intenso.

La alimentación también juega un papel importante. Los especialistas aconsejan incluir en la dieta frutas y verduras con un alto contenido en agua, como la sandía, el melón, las fresas, el tomate o el pepino. Estos alimentos contribuyen a mantener el equilibrio hídrico del organismo y ayudan a reponer parte de los líquidos perdidos.

En el caso de quienes practican deporte, se recomienda beber antes, durante y después de la actividad física. Además, en ejercicios prolongados o situaciones de elevada sudoración puede ser necesario reponer sales minerales y electrolitos.

Los expertos recuerdan igualmente la importancia de prestar atención a los síntomas de una posible deshidratación. El cansancio, el dolor de cabeza, los mareos, la boca seca o una orina más oscura de lo habitual pueden ser algunas de las señales de alerta.

Mantener una adecuada hidratación permite regular mejor la temperatura corporal y ayuda al organismo a afrontar las altas temperaturas de una época del año en la que el calor incrementa la pérdida de líquidos a través del sudor.