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Nadia Llopis: “Permítete soñar a lo grande”

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Nadia Llopis (Sevilla, 1997) es un auténtico huracán escénico. Bailarina multidisciplinar, actriz y modelo, su energía te atrapa, te conmueve, te hipnotiza: igual que sus movimientos electrizantes o esta entrevista a corazón abierto. Lleva la danza en la sangre y no para de sumar retos y logros a su trayectoria, como actuar junto a colosos internacionales como Dua Lipa, David Guetta o Becky G. Sin embargo, siempre agradecida por las oportunidades, la artista sevillana considera que “los momentos mágicos no tienen por qué ser grandes éxitos, sino pequeños detalles”. Y así sigue, incombustible, marcando el ritmo de su vida nómada y creciendo en cada proyecto. Arte a raudales. ¡Que suene la música!

Otras Miradas con @jorgegpalomo

¡Bienvenida a La Mirada la gran Nadia Llopis!

Esto es La Mirada… ¿Cómo te gusta mirar la vida, Nadia?

Considero que la vida es un camino infinito de posibilidades que se nos brinda desde que nacemos. Nosotros somos partícipes de caminar ese recorrido más rápido o más lento, más lejos o más cerca, hacia nuestro destino, objetivo o vocación en la vida. Depende de nosotros hacia qué dirección decidimos encaminar nuestro camino. ¿Nos preguntamos cuál es nuestro propósito? ¿O decidimos que la vida simplemente nos lleve por inercia? Conectar con tu propósito es clave para ver la vida con foco, decisión, algo que te empuje cada día a seguir caminando. También creo que es clave dejarnos sorprender con lo que la vida nos ofrece; a veces creemos que sabemos cuál es nuestro propósito, pero por el camino vemos otras posibilidades que nos hacen cambiar de idea. Lo considero una buena señal: estamos cambiando, estamos transformando nuestra percepción, empezamos a aspirar cosas que ni nos imaginamos ni nos planteamos en otro momento de nuestra vida. A veces por inseguridad, otras por vergüenza, por complejo… pero, al final, el origen que nos limita la percepción de lo que somos capaces es el miedo. Cuanto antes empecemos a vivir sin miedo, antes llegaremos a nuestro verdadero propósito. Entonces el principal objetivo en mi vida es ver la vida sin miedo. Con los ojos de mi niña interior y la madurez de mi yo adulta para poder accionar y gestionar mi camino. Aspirar como niña, accionar como adulta. Depende de nosotros cuánto avanzamos en este camino, cuánto de disciplinados somos, si realmente nos comprometemos con nosotros mismos, si nos priorizamos y priorizamos ese objetivo.

Un camino incierto por naturaleza, ¿no?…

Por el camino encontraremos factores externos que no dependen de nosotros, ciertas adversidades o problemas que pueden entorpecer nuestro camino, pero depende de mí cómo gestionar y resolver ese conflicto para seguir caminando. Tal vez aquello que nos entorpece y nos limita en el camino nos ayude a dar una gran zancada que nos haga avanzar a más velocidad en un futuro. Confiar en cada pequeño paso y cada pausa en el presente es clave para tu futuro. También la vida es más sabia de lo que creemos. Se presentan personas en nuestra vida para acompañarnos, para enseñarnos, para hacernos de espejo. Todas las personas que conocemos y nos acompañan en el camino no son casualidades: algunas vienen para quedarse, otras para enseñarnos algo y desaparecer, otras seguirán nuestro paso y otros tomarán otra dirección y puede que en un futuro os encontréis por el camino. Pero, como bien decía, la vida es sabia y realmente nos enseña una y otra vez que en el fondo estamos solos. Nosotros mismos somos el mejor acompañante de vida que jamás vamos a encontrar.

¿Quién es Nadia Llopis, para quien no lo sepa… a estas alturas del baile?

Nadia Llopis es una niña que nació en Sevilla rodeada de su familia y amigos, con unas ganas tremendas de moverse. Mi familia me reconoció como bailarina desde bien pequeña: era el alma de la fiesta y siempre sacaba una sonrisa por y para todos. Afortunadamente, mi familia me llevó a una escuela de danza del barrio y ahí comenzó todo. Lo que parecía un pasatiempo y una forma de descargar tanta energía en un cuerpo tan pequeño se convirtió en una forma de vida y una necesidad vital para mí. Aunque a simple vista parezca fácil estar donde estoy y poder decir que me dedico al baile, realmente no lo fue. En Sevilla, en ese momento, pocas personas consideraban la danza como una profesión; y eso me suponía debates con mis profesores en la escuela sobre lo que debo estudiar o hacer en mi vida. A pesar de la influencia que generaban en la escuela y de tener una familia de trabajadores donde la prioridad son los estudios, el tiempo lo puso todo en su lugar. Comencé a trabajar como bailarina, con ese dinero empecé a invertir en más clases, era disciplinada, era feliz y decidí apostarlo todo por la danza… aun teniendo 300 euros de ingresos al mes en mi cuenta. Por supuesto, seguía habiendo personas que no estaban de acuerdo con mi decisión y pensaban que no iba a conseguir nada en la vida. Pero ya me ocupé yo de que la realidad cambiara. Sabía que hacía bien por elegir lo que quería y  lo que me hacía feliz, aunque viviera en la incertidumbre absoluta de cómo ganarme la vida de ello. Después de ser una ahorradora innata y sentirme con la estabilidad y la comodidad en Sevilla, decidí irme a vivir a Liverpool, Reino Unido, una nueva ciudad para mí. Fue un momento muy complicado en mi vida, donde tenía el impulso de moverme lejos, alejarme de mi hogar, familia y amigos en búsqueda de un cambio. Y así fue: estuve una temporada trabajando de lo que sea cuando ni siquiera tenía el inglés como para ser camarera. Tomaba las clases que podía allí y me movía seis horas de bus hasta mi lugar soñado en aquel entonces, que era Londres. Hasta que, de repente, me salió la oportunidad de trabajar bailando en Ibiza de temporada. Esto lo cambió todo. Por fin empecé a ahorrar y a sentir que tenía una base para vivir como una persona adulta con mis 21 años. Finalmente, conseguí trasladarme a Londres y, mientras tomaba mis clases favoritas, trabajaba de camarera media jornada para mantener mis ahorros y no depender nunca más de mi familia. Así podía demostrar a todos que se puede vivir del baile. La vida no dejó de sorprenderme porque el siguiente impulso que me movilizó de Londres directa a Madrid fue un programa de televisión llamado “Fama, ¡a bailar!”. Esto marcó un antes y un después en mi vida. No me veía capaz de hacerlo. Me pasé medio programa sin creer en mí y en lo que era capaz: me comparaba, me veía vulnerable y pequeña. Y hasta que no vi todo el apoyo externo que recibía a diario, no empecé a creer en mí y en lo que era capaz. Es increíble cómo tu mente pone en duda lo que es capaz de hacer. Lamentablemente no pude ser capaz de ver en mí lo que veían los demás hasta ese preciso momento. Por eso, siempre diré que esta experiencia cambió mi seguridad, mi confianza y mi realidad de lo que soy y tengo para ofrecer. Después de esta experiencia -agradecidamente- tuve la oportunidad de trabajar en múltiples trabajos en Madrid durante cinco años hasta ahora, que decidí apostar por algo nuevo. Actualmente, vengo de estar tres meses en Estados Unidos, entre Los Ángeles y Miami, y ahora asentada en Londres, trabajando una temporada por aquí.

¿Cómo surge tu pasión por la danza? ¿Recuerdas ese momento mágico?

Personalmente no siento que fue algo que surgió: es algo que me nacía desde que tengo uso de razón. Siempre sentí que mi cuerpo necesitaba moverse de alguna manera.Realmente, lo que me volvió locamente apasionada de la danza fue la disciplina. Sentir que tienes un quehacer que te apasiona a diario, que te mantiene vivo y con ganas de aspirar a más y ser mejor de lo que fuiste ayer, te mantiene vivo.Para mí los momentos más mágicos de mi vida están en los pequeños detalles. Mi abuela, feliz bailando cualquier canción de cualquier manera. Mi madre y su estilo tan espontáneo de moverse y cantar sin prejuicios, mi tío cogiéndome como su pareja de salsa… A veces, los momentos mágicos no tienen por qué ser grandes éxitos, sino pequeños detalles.

¿Con el arte de bailar se nace o se puede hacer? Anímanos…

El arte de bailar está en los pequeños detalles… Considero que bailar no es ejecutar un movimiento excelente: realmente es dejar que el cuerpo se exprese desde el movimiento. Y sí, considero bailar cuando escuchas tu canción favorita y mueves la cabeza mientras cantas. Sí, considero que tus abuelos bailan cuando los ves moverse como pueden al sonar su canción favorita. También cada vez que tocas las palmas, sientes la música o mueves esa parte del cuerpo bloqueada. Son diferentes lenguajes del arte de danzar. Puedes nacer con más o menos capacidades y facilidades físicas, pero tu mente y tu alma pueden aspirar a moverse como se propongan. La música y la danza no entienden de edad, de género ni de forma. Considero muy importante conectar con nuestra niña interior y jugar al juego de danzar sin prejuicios, sin sabotearte, simplemente jugando con lo que el cuerpo ofrece. Luego está en ti y tu disciplina cuanto quieras comprometerte a mejorar tu danza y con qué objetivo.

¿Referentes del mundo del espectáculo?

Siempre me sentiré inspirada por personas que considero excelentes artistas y humanos. Bailar para grandes artistas no es lo mismo que bailar para grandes artistas y humanos, que te valoran, te respetan en tu lugar de trabajo, te dan una posición y te hacen sentir igual de importantes que ellos. Piensan en conjunto y en comunidad, no solo en su beneficio o su producción.

¿Con qué momentos (momentazos) te quedas de tu trayectoria artística?

Creo que una de las experiencias que más recordaré toda mi vida será el MTV EMAS con Dua Lipa. No solo por el hecho de bailar con Dua Lipa y una de las coreógrafas más reconocidas, como es Charmladona. También por poder ver cómo crece una ciudad como Sevilla siendo partícipe de un proyecto internacional como este. Ya llevaba como dos o tres años fuera de mi tierra buscando experiencias como esta y poder volver, ser seleccionada en un casting masivo, tener la oportunidad de trabajar con amigos, compañeros y gente que me inspira, compartir nuestros logros, ver a mi familia y amigos… fueron muchos puntos personales y profesionales llenos.

¿Dónde verte, seguirte y admirar tu talento, Nadia?

Actualmente llevo casi más de seis meses de trotamundos: Ibiza, Madrid, Los Ángeles, Miami y, ahora, Londres. Para poder verme realmente tienes que perseguirme, pero intento estar activa en las redes sociales para que podáis visualizarme allá donde esté… Podéis seguirme en Instagram como @nadiallopis y así estar al tanto de mis trotamundos, mi arte, mis consejos y filosofía de vida.

Has estado con algunos nombres superlativos de la escena… ¿De dónde viene y a dónde va Nadia Llopis? ¿Cuál es tu sueño o anhelo pendiente?

Vengo de un periodo de mi vida donde me he sentido muy desvalorizada, aburrida, poco inspirada y he permitido durante una temporada ser la víctima de mi propia vida.Siento que desde que dejé atrás el miedo no espero que las cosas sucedan de la nada, me ocupo de que sucedan y soy responsable de mi propia vida. Por primera vez, no dejo que la vida me lleve: realmente me dirijo hacia lo que quiero, donde quiero y con quien sé que puedo sacar la mejor versión de mí. Me permito pensar, aspirar y manifestar a lo grande.Mi sueño a corto plazo es conseguir mi visado para trabajar en los Estados Unidos mientras mejoro mi danza formándome y trabajando en Londres. Y, a largo plazo, sueño con poder trabajar en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Miami, Londres… con grandes artistas internacionales, giras, grandes escenarios y eventos donde pueda hacer mi arte en su máximo esplendor y rodeada de personas humanas que me inspiren a seguir creciendo.

Esto es La Mirada de Madrid… ¿algún lugar que te inspire de esta ciudad?

Da igual en qué parte del mundo me encuentre, que siempre diré que mi barrio es La Latina. Viví en esta zona durante tres años y aún no he visto otro barrio igual. No sé si es el ambiente que hay siempre, gente tomando algo en una terraza al sol, música en la calle… Mis floristerías y librerías favoritas están ahí, murales con arte en cada esquina… Llegas paseando a los lugares más emblemáticos de Madrid. Y no hemos comentado sobre el Rastro de Madrid: cada domingo se llenan las calles de puestos artesanos, ropa de segunda mano, adornos y mucho ambiente.

¿Reflexión final para los lectores? Algo que se me haya olvidado, Nadia… Tú marcas el paso… ¡Adelante, artista!

No olvides que nadie más que tú sabe lo que eres y tienes para ofrecer en esta vida. Sólo depende de ti hacia dónde quieres ir y qué quieres hacer con tu arte. Hagas lo que hagas, sé honesto y haz lo que realmente quieres: permítete soñar a lo grande, no te conformes y cree más allá de las posibilidades que te hicieron ver. No des nada por sentado, muévete hacia donde te haga crecer. Y lo más importante: olvídate del miedo y recuerda que todo lo bueno que esté para ti vendrá de vuelta, según el amor que le pongas. Menos miedo y más amor. Por último, no olvides que la vida es un camino en solitario. Acompáñate de personas que cada día te hagan avanzar hacia tus sueños y te ayuden a ser tu mejor versión.

¡Mil gracias, enhorabuena y viva el arte! ¡Grandiosa, Nadia Llopis!

El periodista y comunicador Jorge García Palomo nos presenta a todo tipo de personas genuinas, creativas, curiosas, contingentes y necesarias… Como diría aquel genio, “gente loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”…  Sí, son “Otras miradas”. Y están entre nosotros.