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Mickey 17: el director Bong Joon-ho vuelve con una arriesgada sátira de ciencia ficción

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El aclamado director surcoreano regresa, tras el éxito de ‘Parasitos’, con Mickey 17, una propuesta de ciencia ficción que combina humor negro, crítica social y un impresionante despliegue visual.

Han pasado seis años desde que Bong Joon-ho conquistó al mundo del cine con ‘Parasitos’, película que le valió la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el Oscar a Mejor película y Mejor director, entre otros galardones. Tras semejante éxito, era esperable que la expectativa por lo nuevo del director surcoreano fuera elevada.

Es una película de ciencia ficción que se fusiona con la ya conocida visión crítica del cineasta, que deriva en una absurda sátira política de hacia dónde nos encaminamos como sociedad, cuando nos dejamos llevar por los caprichos de líderes autoritarios sin ningún tipo de moral.

La película, basada en la novela de Edward Ashton, sigue la historia de Mickey Barnes, interpretado por Robert Pattinson, un hombre que decide huir de la Tierra junto a su amigo Timo (Steven Yeun) luego de un negocio fallido. Ante la imposibilidad de pagar sus deudas, ambos se embarcan en una misión espacial liderada por el autoritario Kenneth Marshall (Mark Ruffalo), cuya intención es colonizar un planeta llamado Niflheim. Sin embargo, la verdadera odisea del protagonista comienza cuando acepta convertirse en un «desechable», un trabajador que dedica sus días a morir y a ser clonado una y otra vez, con sus memorias y ADN transferidos a un nuevo cuerpo.

Lo que sigue es una serie de muertes y resurrecciones cada vez más grotescas y absurdas, y la frialdad con la que el resto de la tripulación trata a Mickey. Sin embargo, la situación se complica cuando, por error, Mickey se multiplica y coexisten en simultáneo, algo penado por ley. Mickey 17 y Mickey 18 empiezan a cuestionarse su existencia y al sistema que los trata como simples piezas desechables. A partir de ahí, la historia toma un rumbo frenético y caótico, donde lo absurdo se mezcla con la dura realidad a la que se enfrenta el protagonista.

Casi parece más un ejercicio de estilo destinado a frikis e incondicionales de Joon-ho, que una película que se tome más o menos en serio, y que bien podría estar emparentada con el cine de Guillermo del Toro por su gusto a veces en extrañas criaturas y personajes pasados de rosca.

Mickey 17 es un prescindible: un empleado desechable en una expedición humana enviada a colonizar el mundo helado de Niflheim. Siempre que hay una misión demasiado peligrosa -incluso suicida-, la tripulación recurre a Mickey. Cuando muere una iteración, se regenera un nuevo cuerpo con la mayoría de sus recuerdos intactos. Mickey se enroló para escapar tanto de las malas deudas como del aburrimiento en Midgard. Tras varias muertes, Mickey 17 comprende los términos de su acuerdo… y por qué era el único puesto colonial sin cubrir cuando lo aceptó. Cuando desaparece y se le da por muerto a manos de mortíferas criaturas indígenas, Mickey 18 se presenta para cumplir con su deber, y comienzan realmente sus problemas.