Luis García Vallano: El secreto está en el membrillo….salud, deporte e ilusión a los 84 años
En una finca de Cáceres, rodeado de membrilleros y nogales, vive un hombre que ha hecho del cuidado del cuerpo y del alma una forma de vida. A sus 84 años, Luis García no solo está en excelente forma física, sino que irradia energía y entusiasmo. Su receta para la longevidad y el bienestar se resume en tres pilares: alimentación natural, ejercicio físico e ilusión por vivir.
Por Juan Ussía
Su historia no es la de un empresario cualquiera. Es la de alguien que, tras un serio problema de salud, encontró en la carne de membrillo no solo alivio, sino una vía para recuperar el equilibrio físico y mental. Aquel alimento que recordaba de su infancia le devolvió las ganas de vivir, y con el tiempo se convirtió en su proyecto vital.
Un antes y un después
Luis recuerda con claridad el momento en que su cuerpo dijo basta. Vómitos, escalofríos, digestiones cortadas… “Me encontraba descompensado, roto por dentro”, confiesa. Fue entonces cuando, casi por intuición, volvió a consumir carne de membrillo. Lo hizo de forma sencilla, casera, junto a su mujer, María José. Y el cambio fue inmediato. Se sintió mejor, más fuerte, más equilibrado.
Ese fue el punto de partida. Comenzó a elaborar membrillo natural sin aditivos, con azúcar de fruta y siguiendo métodos tradicionales. Lo que empezó como una solución doméstica, hoy es una empresa consolidada que produce más de 30.000 kilos anuales desde su finca en Cáceres. Actualmente se pueden comprar sus productos en el supermercado Melo de La Moraleja.

De promesa del atletismo a agricultor vocacional
Antes del membrillo, Luis fue un prometedor deportista. Practicó baloncesto, balonmano y se especializó en lanzamiento de disco. A los 18 años tenía la mejor marca juvenil del mundo. Fue campeón de España y recibió ofertas para entrenar en Estados Unidos, pero prefirió quedarse. “No era mi sitio”, asegura.
Después vinieron años en el sector de la construcción, hasta que los problemas de salud lo obligaron a parar y reenfocar su vida. “El membrillo me salvó. Me devolvió la energía. Y decidí apostar por ello”.

Los tres ejes de su filosofía de vida
Luis ha convertido su experiencia en una guía vital que resume en tres pilares fundamentales:
1. Alimentación natural.
“Hoy comemos demasiadas cosas artificiales”, afirma. Por eso, defiende una dieta sencilla, basada en productos sin procesar. El membrillo, que toma casi a diario como postre o merienda, se ha convertido en su aliado. “Es energía pura, me estabiliza el estómago y me da fuerza”.
2. Ejercicio físico constante.
Luis entrena casi todos los días. Acude al gimnasio, camina, trabaja en el campo. “El cuerpo, si no lo mueves, se cae. Y no te lo perdona”, asegura. Para él, el deporte no es una obligación, sino una necesidad. “El día que no entreno, lo noto en todo: en la postura, en el ánimo, en la cabeza”.
3. Ilusión por vivir.
“El gran motor es la ilusión. Sin ilusión, todo se apaga”. Luis no se refiere a grandes metas, sino al deseo diario de hacer, mejorar, compartir. A sus 84 años sigue planificando, cuidando su finca y buscando cómo ayudar a los demás.

Un mensaje intergeneracional
Luis no pretende dar lecciones, pero sí compartir lo que ha aprendido. Para los jóvenes, su consejo es claro: “Muévete. Ilusiónate. No esperes a estar mal para empezar a cuidarte”. Para los mayores, lanza un mensaje de esperanza: “Nunca es tarde para empezar de nuevo. Aunque sea poco a poco, se puede”.
También destaca el papel de la familia en su vida. “Sin mi mujer y mis hijos no estaría aquí. Me han sostenido, me han animado, han estado siempre a mi lado”. Y defiende con fuerza la necesidad de enseñar desde pequeños a cuidar el cuerpo, pensar bien y vivir con pasión.
Critica el sedentarismo, la obsesión por el dinero y la pérdida de contacto con lo natural. “Nos estamos olvidando de vivir. Hay que recuperar el entusiasmo por las cosas sencillas: caminar, comer bien, tener una buena conversación”.

Vivir con sentido
Hoy, Luis disfruta de cada día. Se levanta temprano, se entrena, trabaja en lo que le gusta y sigue construyendo su proyecto de vida. Tiene dolores, sí. Tiene días malos, como todos. Pero su actitud marca la diferencia.
“El cuerpo necesita moverse. La mente, descansar. Y el alma, ilusión. Si cuidas esas tres cosas, puedes vivir bien muchos años”, resume con una sonrisa.
Y concluye con la frase que mejor le representa: “El mejor regalo que uno puede tener es ilusión por vivir.