Luis García Vallano: Cómo empezar a vivir con 80 años
Es mi deseo el querer presentarme a todos vosotros, con la intención de daros a conocer un proyecto de vida real y verdadero que hace muchos años me propuse realizar en mi propio beneficio, pues estaba muy necesitado de él, después de una serie de accidentes profesionales que me habían sucedido.
LGV
Dicho proyecto no me surgió, ni mucho menos de repente, sino que según se iba desarrollando mi vida, me iba dando cuenta de que algunas cosas me iban bien y me favorecían y otras me iban mal y me perjudicaban, hasta que, pasado un tiempo, fui consolidando en mi interior lo que iba a ser mi norma de vida a partir de ese momento. La cual tenía unos puntos clave que iban a ser sobre los que se concretaran mis esfuerzos: “Una filosofía de vida y una buena alimentación que tiene que ser compartida y acompañada con una buena educación mental, física y deportiva,” que es lo que necesitamos principalmente para conseguir la salud y vitalidad que todo ser humano desea disfrutar durante toda la vida
Por todo ello, voy a hacer referencia, como ejemplo, de un producto alimenticio que es la “carne de membrillo”, que me ha parecido muy interesante por los resultados tan positivos que he conseguido en beneficio de mi “salud y vitalidad”, después de comerlo casi diariamente durante muchos años. Su consumo repercute tanto en mi estado físico como mental a través de los órganos más importantes del ser humano, que son: “el cerebro y el aparato digestivo” que, con el continuo movimiento del propio desarrollo, mantienen vivos otros muchísimos órganos internos, como el corazón, riñones, pulmones, a la vez que músculos, ligamentos, tendones, etc.

Como la mayoría de las frutas, el membrillo es rico en nutrientes como las vitaminas A, B y C, fibra, así también en minerales como potasio, cobre, selenio, zinc, fósforo, calcio, hierro y magnesio y bajo en grasas, por lo que resulta muy beneficioso para la salud.
En próximos capítulos voy a exteriorizar mi filosofía de vida a través de cuatro ventanas, en las cuales con estos artículos voy a ir exponiendo algunas de las cosas o hechos que he tenido que realizar, o que me han sucedido durante toda la travesía que he tenido que vivir para llegar al estado en el que me encuentro en estos momentos de mi vida, con 82 años, y empezando a vivir la verdadera vida, para la cual me he estado preparando durante muchos años.