Economía y empresas

Los supermercados tendrán que retirar las bebidas energéticas de la zona de refrescos

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El Gobierno de España cambia las normas y obliga a los supermercados a colocar las bebidas energéticas en espacios separados para evitar que se consuman como si fueran un refresco más.

Los supermercados de toda España tendrán que cambiar la forma en la que colocan las bebidas energéticas en sus estanterías. Una nueva normativa impulsada por el Gobierno obliga a los establecimientos a separar estos productos de los refrescos tradicionales para diferenciar claramente su consumo.

Hasta ahora era habitual encontrar bebidas energéticas junto a refrescos o bebidas gaseosas en los lineales de las tiendas. Con el cambio de normativa, deberán situarse en zonas diferenciadas o señalizadas, de forma que los consumidores identifiquen que se trata de productos con un alto contenido en cafeína y estimulantes.

El objetivo de la medida es reducir el consumo entre menores y evitar que estas bebidas se perciban como una alternativa similar a un refresco convencional.

Las bebidas energéticas contienen niveles elevados de cafeína y otras sustancias estimulantes como taurina o guaraná. Su consumo excesivo puede provocar efectos como nerviosismo, alteraciones del sueño, aumento del ritmo cardíaco o problemas de concentración, especialmente en adolescentes.

Por este motivo, desde hace tiempo las autoridades sanitarias y diversos organismos vienen alertando del aumento del consumo de estas bebidas entre los jóvenes.

Con la nueva regulación, los supermercados tendrán que reorganizar sus lineales para que las bebidas energéticas no compartan espacio con los refrescos. En muchos casos estarán en zonas específicas o acompañadas de información visible sobre su contenido en estimulantes.

La medida forma parte de un debate más amplio sobre el consumo de bebidas energéticas entre los menores. Algunas comunidades autónomas ya han planteado limitar su venta por edad ante el aumento de su consumo entre adolescentes.

Según distintos estudios, una parte importante de los jóvenes consume estas bebidas de forma habitual, muchas veces asociadas al ocio, el deporte o las largas jornadas de estudio.

Con este cambio, el Gobierno pretende que estos productos dejen de presentarse como un refresco más y que los consumidores sean más conscientes de su composición y de sus posibles efectos sobre la salud.