Cultura y entretenimiento

La RAE devuelve la tilde a «sólo» 13 años después

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La Academia ha decidido este jueves que el adverbio «sólo» (que equivale a solamente) podrá llevar tilde, al igual que los pronombres demostrativos «este, ese y aquel», con sus femeninos y plurales, cuando a juicio del que escribe haya un riesgo de ambigüedad.
Manuel Vega

Al fin, después de años, estoy muy contento que la lucha conmigo mismo tenga un final tan feliz. Nunca entendí que los más “sabios” en nuestro lenguaje no vieran la diferencia entre que “solo” lleve tilde o no. Incluso hablando se oye acentuada cuando es adverbio.

Esta novedad, según han explicado fuentes del pleno de la Academia de la Lengua, era reivindicada desde hace años por los académicos escritores que consideraban que debía «despenalizarse» el uso de la tilde en estas palabras ya que se daban casos de ambigüedad.

Hasta ahora, la RAE determinaba que la palabra «solo», tanto cuando es adverbio y equivale a solamente como cuando es adjetivoasí como los demostrativos «este, ese y aquel», con sus femeninos y plurales, ya funcionaran como pronombres o como determinantes, no debían llevar tilde, según las reglas generales de acentuación.

Y aunque anteriormente las reglas ortográficas prescribían el uso de tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, («Trabaja sólo los domingos»: trabaja solamente los domingos o trabaja sin compañía los domingos), se consideraba que las posibles ambigüedades podían resolverse casi siempre por el propio contexto.

La recomendación general era la de no tildar estas palabras, aunque era optativo cuando su uso entrañara un riesgo de ambigüedad, pero no se definía a juicio de quién, han explicado las fuentes, que han destacado que había casos de exámenes y oposiciones en los que su utilización restaba nota porque solía depender del criterio del profesor o del examinador.

La novedad que se introducirá ahora es que pasa a ser criterio del que escribe el texto el tildar o no estas palabras.

Ahora me queda esperar a ver cuando desaparece el punto y coma, el signo más incomodo y que, para mi, no aporta nada en la narración, pero muy molesto para la lectura, aunque como ya aorté en otro artículo publicado, haya genios que son capaces, o quieren hacernos sufrir, escribir un libro entero sin puntuación. Pero eso es otra historia.