La mentira como forma de gobierno
Hay mañanas en La Moraleja en las que el problema no hace falta explicarlo demasiado. Se ve en los accesos a los colegios, en los coches parados, en las familias intentando llegar a tiempo, en los conductores dando vueltas para evitar otra calle saturada y en esa resignación que empieza a instalarse cuando moverse por la ciudad se convierte cada día en algo más difícil.

La alcaldesa del PP prometió mejorar el tráfico en la zona. Lo dijo con claridad. Pero la realidad que viven muchos vecinos y vecinas es justo la contraria. Hoy hay más saturación, más molestias y más sensación de desorden. El problema no es solo el atasco de cada mañana. Es la falta de planificación que hay detrás. Obras que coinciden, calles que se saturan, entradas y salidas de colegios cada vez más complicadas y una alcaldesa del PP que parece ir siempre por detrás de los problemas. Dijeron que venían a ordenar el tráfico, pero lo que estamos viendo es improvisación y mentiras.
La segunda mentira se comprueba todavía más rápido.
El PP lleva meses presumiendo de bajadas de impuestos. Pues hagan una prueba sencilla: comparen sus últimos recibos del IBI y díganme si han pagado menos. Les adelanto la respuesta: no.
Porque una cosa es repetir un mensaje en redes sociales, en notas de prensa o en actos públicos, y otra muy distinta es lo que ve cada familia cuando revisa lo que paga. Si los vecinos no pagan menos, no hay una bajada real. Hay propaganda.
Y mientras se presume de bajar impuestos, Alcobendas tiene una nueva tasa de basuras, una ciudad más sucia, más problemas de movilidad y una sensación cada vez mayor de que se paga más para recibir menos.
Ese es el problema de fondo. La alcaldesa del PP dice que mejora el tráfico mientras las calles se saturan. Dice que baja impuestos mientras los recibos no bajan. Dice que gestiona, pero demasiadas veces lo que los vecinos encuentran es desorden, falta de previsión y mucha propaganda.
Mienten y saben que mienten.
Y lo hacen porque creen que no va a pasar nada. Porque no ven que sus mentiras vayan a suponer un castigo para el PP. Porque confían en que la propaganda pese más que la experiencia diaria de la gente.
Por eso van a seguir mintiendo.
Y por eso es tan importante seguir diciendo la verdad. Alcobendas no necesita una alcaldesa del PP que maquille la realidad. Necesita una alcaldesa que defienda la ciudad, que planifique mejor, que respete más a los vecinos y que deje de tratarles como si no supieran perfectamente lo que está pasando.