Cultura y entretenimiento

‘La invitada’, de Emma Cline: narcótico e impecable retrato de una chica objeto

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La segunda novela de la estadounidense es el retorcido ‘tour de force’ de una joven que saca provecho de su edad, y su cuerpo, mientras huye de un pasado aterrador y un presente desesperadamente incierto.

Emma Cline, que con su éxito mundial Las chicas se reveló como una de las voces más poderosas de su generación, confirma en esta nueva novela con aires de thriller psicológico su contundente potencia de tiro literaria.

En la estela de clásicos como Highsmith y Cheever, La invitada es una exploración, con ojo de cartógrafo, de las dinámicas de poder y autoengaño a las que nos entregamos para sobrevivir.

La invitada, de Emma Cline (Sonoma, 1989), es el retrato de una parte de la juventud que vive anclada en la pérdida y el desencanto. Alex se encuentra una y otra vez ante situaciones en las que espera que otra persona solucione el problema. No tiene dinero, tampoco tiene un techo bajo el que vivir. Con una mezcla de inconsciencia y valentía vaga mientras espera la llegada de la fecha marcada en el calendario: la fiesta de Simon. La tensión entre clases sociales lo tiñe todo. Esto se plasma a través de una búsqueda de aprobación constante, de pertenencia a un círculo en el que Alex no debería poder entrar.

Hay dos elementos que destacan por encima del resto en esta obra. En primer lugar, la construcción del personaje. Alex no evoluciona con el paso de las páginas, no hay viaje de la heroína. Se mantiene estática a la espera de que pase algo que lo solucione todo, con un halo de desesperanza y de derrota que es un claro reflejo de los tiempos que vivimos. Esa idea de que no hay futuro a la que muchos se aferran, negándose así la oportunidad de intentarlo.

Las piscinas de Long Island parecen un buen lugar donde languidecer y poner sordina al mundo exterior, pero Alex ya no es —o nunca ha sido— bienvenida allí. A sus veintidós años, la joven domina el arte de la seducción como nadie, hasta que por un desliz en una cena con los amigos de Simon, su adinerado amante, se queda en la calle, con un billete de vuelta a Nueva York.

Acechada por su pasado y sus dificultades económicas, pero dotada de gran habilidad para guiarse por los deseos de los demás, Alex decide quedarse en Long Island y deambular como un fantasma por ese territorio de opulentas calles y jardines, siempre ajeno e inaccesible. En el centro de esta fascinante novela, escrita con una prosa voluptuosa e hipnótica, hay una mujer impulsada por la desesperación y por un sentido mutable de la moralidad. El escenario es un mundo de lujo y apariencias, de dominio y dependencia, de seguridad e incertidumbres.

Emma Cline (Sonoma, 1989) es licenciada en Bellas Artes y cursó un máster en escritura creativa en la Universidad de Columbia. Ha trabajado como lectora para The New Yorker, donde también ha publicado textos de ficción, igual que en las revistas Tin HouseThe Paris Review (que en 2014 la consideró merecedora de su Plimpton Prize) y Granta (que en 2017 la seleccionó entre los Mejores Novelistas Americanos Jóvenes). Las chicas, su primera novela, se publicó en cuarenta países, ganó el Shirley Jackson Award y fue finalista del First Novel Prize, el National Book Critics Circle Award y el LA Times Book Prize.