La DANA: la explicación del mayor desastre natural de nuestra historia según los científicos
Este acontecimiento meteorológico ya es considerado como uno de los mayores desastres naturales de la historia de España junto a otros eventos catastróficos como la riada del Vallés y la tragedia del camping de Biescas.
LMN
No solo por el hecho de que haya causado la muerte de más de 100 personas, sino porque ha devastado todo a su paso para provocar importantes daños en toda la región. Principalmente en algunas localidades como Utiel, Torrente o Paiporta, sin duda alguna tres de las más afectadas por las inundaciones, pero también en muchas otras regiones más.
Los efectos devastadores provocados por la DANA situada sobre la península y Baleares en amplias zonas del área mediterránea, especialmente en la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y algunas regiones de Andalucía, son una llamada de atención sobre la relación de estos eventos extremos con el cambio climático.
Ernesto Rodríguez Camino
Meteorólogo Superior del Estado y miembro de la Asociación Meteorológica Española
¿Qué relación podemos decir que tienen este tipo de eventos con el cambio climático?
“En términos generales lo que sabemos es que, en un contexto de cambio climático, este tipo de fenómenos de precipitaciones intensas y excepcionales, raras, van a ser cada vez más frecuentes y más intensos y, por lo tanto, destructivos.
Eso en términos generales. Eventos de este tipo que, entre uno y otro, antes pasaban muchos decenios, ahora nos podemos encontrar que los tenemos con más frecuencia y su capacidad destructiva es mayor.
Asociar un evento particular como este al cambio climático, es decir, preguntarse que si no hubiésemos tenido cambio climático habríamos sufrido un evento como este, requiere estudios a posteriori y siempre se puede decir en términos probabilísticos, pero no sobre la marcha. Esto es algo que se analizará y estos casos muy destructivos o muy violentos, luego dan lugar a muchos estudios que se hacen en ámbitos académicos y de investigación.
Sobre la marcha no podemos decir nada, salvo que en un contexto de cambio climático este tipo de eventos serán más frecuentes y más intensos”.
¿Qué papel tienen los avisos en estos eventos extremos?
“Lo que tenemos que tener en cuenta es que los avisos se hacen para zonas relativamente amplias, a nivel de comarca, y luego las consecuencias más extremas son a nivel puntual, a nivel de municipio muchas veces, y eso depende de muchas otras cosas que no tienen que ver con la precipitación.
Los avisos que da la AEMET se refieren a precipitación, que es la responsabilidad de AEMET. Pero si luego esa precipitación tiene efectos más o menos destructivos, depende también de la orografía, de precipitación aguas arriba, de obras públicas, de dónde están asentados los municipios, de si hay obstáculos o no hay obstáculos… Todo eso ya es algo muy particular. Entre precipitaciones intensas y su poder destructivo, hay toda una cadena de acciones que también hay que considerar”.
Maria José Sanz
Directora del BC3 (Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático) y miembro de la mesa del IPCC
“Las atribuciones siempre son delicadas. En términos generales, la corriente en chorro o jet stream debido a los cambios que estamos viendo, por el cambio climático, está teniendo ondulaciones más pronunciadas. Las DANAS son zonas de bajas presiones que se aíslan de esa corriente en chorro. Aunque son frecuentes, suceden más en invierno, cuando se producen estas ondulaciones.
Además, como ahora mismo tenemos más cantidad de agua en la atmósfera porque los océanos están más calientes por el aumento de las temperaturas, este factor se suma al anterior y provocan fenómenos intensos.
Habrá que ver qué condiciones se han dado, dónde se ha producido ese aislamiento de bajas presiones o la cantidad de evaporación, entre otras cuestiones.
También están los ríos atmosféricos, determinadas corrientes en la atmósfera que transportan el vapor de agua. Hay estudios que indican que fenómenos extremos en California tuvieron que ver con este factor”.
Liz Stephens
Catedrática de Riesgos Climáticos y Resiliencia de la Universidad de Reading
“La gente no debería morir por este tipo de fenómenos meteorológicos previstos en países que disponen de los recursos necesarios para hacerlo mejor. Aunque se emitió un aviso meteorológico rojo para la región con tiempo suficiente para que la gente se alejara del peligro, un aviso rojo por sí solo no comunica cuál será el impacto y qué debe hacer la gente.
Los científicos del clima llevan años advirtiendo de que el cambio climático provocará lluvias más intensas, y las trágicas consecuencias de este suceso demuestran que nos queda mucho camino por recorrer para prepararnos para este tipo de sucesos, y peores, en el futuro”.
Jess Neumann
Profesora asociada de Hidrología de la Universidad de Reading
“Las inundaciones repentinas en España son otro terrible recordatorio del tiempo cambiante y más caótico que estamos experimentando como consecuencia del cambio climático. Las tormentas se han desarrollado como resultado del paso de aire más frío sobre el cálido mar Mediterráneo, creando inestabilidad atmosférica y trayendo consigo lluvias torrenciales. Este tipo de tormentas pueden desarrollarse rápidamente y con un aviso relativamente corto. Las comunidades locales han informado de muros de agua de hasta tres metros de altura. La pérdida de vidas humanas nos demuestra que no estamos plenamente preparados para hacer frente a tormentas como las que han azotado el sureste de España.
Tenemos que considerar seriamente cómo podemos diseñar mejor nuestros paisajes, pueblos y ciudades. A largo plazo, esto tendrá que incluir un rediseño radical de las zonas urbanas. Las inundaciones repentinas pueden afectar a cualquiera y en cualquier lugar. Nos tomamos muy en serio la preparación para otros peligros, como terremotos y tsunamis, con educación, simulacros y kits de emergencia. Es hora de que hagamos lo mismo con la preparación ante el riesgo de inundaciones”.