La berrea, un espectáculo extraordinario para disfrutar en silencio
Todos los otoños, diversos espacios naturales de la península vibran con los bramidos de los ciervos que inician así su complejo ritual de apareamiento. (Video)
LMN
Su objetivo es que las hembras puedan dar a luz con la llegada de la primavera, época con más disponibilidad de alimento.
Pero unos 250 días antes de que nazcan los cervatillos, todo arranca con uno de los sonidos más fascinantes del otoño español: la berrea de cientos de ciervos macho, una “señal” que emiten como advertencia para otros ciervos rivales y como reclamo para las hembras.
Se trata de uno de los grandes espectáculos (sonoros) de la naturaleza, un evento con gran tradición en la cultura rural española en buena parte de nuestra geografía, desde Toledo a Málaga pasando por Cáceres o Asturias.
Pero, ¿por qué los ciervos emiten esos sonidos tan característicos durante tan solo unas semanas al año? Lo cierto es que el bramido otoñal de los ciervos es solo un aspecto del ciclo reproductivo de los ciervos. El sonido gutural de los machos es una señal que indica su fortaleza… y su deseo: está listo para pelear y aparearse, generalmente en ese orden.
Pero el repertorio vocal del ciervo es más complejo de lo que parece, diferenciándose hasta en tres bramidos con funciones probablemente diferentes: en este sentido, los bramidos largos de frecuencias altas favorecerían la eficiencia vocal mientras que los cortos comunicarían el tamaño corporal.
Se trata de comunicar su estado tanto a los rivales como a las hembras. A ellas les puede servir para adelantar el celo al percibir la disponibilidad del macho. Pero la función principal de la berrea no es otra que evitar la pelea indicando a otros machos su presencia, de forma que se ahorra energía para la cópula.
No obstante, los bramidos no son suficientes para evitar todos los enfrentamientos porque suelen ser muchos machos y poco territorio por dominar. Además, el instinto del ciervo le lleva a acumular un harén de ciervas para la reproducción. Y como todos los ciervos quieren su harén, el enfrentamiento directo es, en ocasiones, inevitable.
Si los ciervos macho correlacionan el crecimiento de su cuerna para que esté lista para la berrea, las ciervas también deben estar listas para la misma “ajustando su fenología reproductiva” para que el final de la gestación y principio de la lactancia tengan lugar en primavera.
Se genera así un delicado equilibrio fundamental para la supervivencia de la especie que depende también de factores externos como la disponibilidad de alimento y la meteorología, por lo que puede darse una berrea tardía.
Si el equilibrio es ideal entre las condiciones de los machos, de las hembras y del escenario, la duración de la berrea es de aproximadamente 25 días, pero si las condiciones no son aptas, esta berrea se puede alargar lo que supone un problema para la supervivencia de la especie ya que las crías no nacerán en el momento oportuno, pudiendo aumentar la tasa de mortalidad de las mismas. Y no olvidemos que cada cierva solo suele dar a luz a un cervatillo aunque en ocasiones pueda “adoptar” a otro para amamantarlo si se dan las condiciones.
Las zonas buenas de berrea suelen ser las mejores zonas de alimentación para las hembras en septiembre que es hacia donde se desplazan los machos, no siendo tampoco deseable que solo unos pocos machos controlen grandes harenes porque se contribuirá al indeseable efecto de aumento de la consanguinidad.
En definitiva, la faceta sonora de la berrea es la más llamativa de un proceso que, no obstante, es extraordinariamente complejo y delicado. Así que ya sabes, si vas a escuchar la berrea, no les molestes, usa prismáticos. Pasa desapercibido y no hagas ruidos innecesarios ni uses reclamos sonoros, que están prohibidos.