‘Indiana Jones y el dial del destino’ está llena de sorpresas para los enamorados de ‘En busca del arca perdida’.
Un estreno de una película de Indiana Jones es siempre una buena noticia. Si además viene cargada de regalos para los fanáticos de la nostalgia que disfrutarán con la que probablemente sea una de las cinco mejores películas del arqueólogo del látigo, tenemos más que celebrar.
BettyGS
Así ha ocurrido con el cameo más emotivo de ‘Indiana Jones y el dial del destino’, un precioso homenaje a ‘En busca del arca perdida’, la joya con la que comenzamos a soñar con una silueta con sombrero recortada por el sol.
Steven Spiellberg ya había arrasado con ‘Tiburón’ (1975) y fracasado con ‘1941’ (1979) cuando, sentado en una playa hawaiana junto a su amigo George Lucas, se dio cuenta de que tendría que dirigir aquel relato sobre un aventurero a la antigua, una reinterpretación de los seriales de aventuras que los dos cineastas devoraban en televisión de pequeños.
Con la ayuda de Philip Kaufman, y un pulido guion de Lawrence Kasdan, aquella ‘En busca del arca perdida’ parecía tenerlo todos los ingredientes necesarios para convertirse en una película para la eternidad, incluida la presencia de una heroína, una antidama en apuros que tumbaba a fornidos nepalies a base de lingotazos, luchaba contra el orden establecido y lograba escaquearse del peligro antes de que el héroe llegase a su rescate.
Karen Allen, a quién la tropa de Spielberg conocía por su aparición en ‘Desmadre a la americana’ (John Landis, 1978) y que acababa de protagonizar junto a Al Pacino ‘A la caza’ (William Friedkin, 1980) fue la encarga de de interpretar a Marion Ravenwood, hija del arqueólogo Abner Ravenwood, el maestro que contagió a Indy la obsesiva búsqueda del Arca de la Alianza.
Indiana y Marion mantuvieron una relación que él cortó repentinamente en 1926, haciendo que los dos Ravenwood comenzasen su propia búsqueda activa del Arca que solo se frenó cuando, tras abrir una taberna en Nepal para realizar ciertas expediciones, Abner murió en una avalancha.
Así es como Indy y Marion se reencuentran en la película, en mitad de una búsqueda que los nazis han acelerado, obligados a ayudarse mutuamente por su enemigo en común. La atracción entre ambos es obvia y, aunque Spielberg nos contó cómo el del látigo había tenido una relación en el pasado con una auténtica dama en apuros en ‘Indiana Jones y el templo maldito’ (1984), y cómo se llegó encariñar con el enemigo en ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989), fue Marion la que completó su vida en ‘Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal’ (2008) y es la aventurera la que protagoniza el momento más bonito de ‘Indiana Jones y el dial del destino’ (James Mangold, 2023).
Y es que, aunque la película nos haga disfrutar con el regreso de Sallah (John Rhys-Davies) y la música de John Williams, es la aparición de Marion y el juego de los besos, una réplica de la escena del título que lo empezó todo, el momento el que pone el lazo a la producción que cierra la saga que nos ha dado, al menos, tres de mejores películas de la historia.