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Gripe y resfriado común, ¿son lo mismo?

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Aunque suele hablarse indistintamente de estas dos típicas enfermedades de la época invernal, sus síntomas, a pesar de ser muy parecidos, no son del todo iguales.

La prevención, en la gripe, es posible gracias a la administración de vacunas específicas, pero para el resfriado común, no existe medida alguna para evitarlo.

Gripe: Es causada por el virus de la Influenza, el cual es transmitido de persona a persona por gotitas de saliva y secreciones nasales. Su aparición es rápida, súbita. Se manifiesta con dolores en los músculos y verdadera sensación de estar enfermo. La tos puede ser un síntoma llamativo del cuadro gripal, y no es raro que haya dolor de pecho, sobre todo al toser. Es frecuente tener fiebre, es decir, superar los 38ºC de temperatura corporal, con escalofríos acompañantes. La sensación de cansancio es grande, al igual que la de debilidad extrema. El dolor de cabeza intenso también suele ser común. Una leve congestión nasal, con mínima secreción, es algo habitual, en ocasiones con estornudos.


Resfriado: El microorganismo que con mayor frecuencia origina el catarro común, es el rinovirus. Los síntomas son más leves que en el caso de la gripe, afectando sobre todo a las vías respiratorias, sin generalizarse por todo el cuerpo. Su inicio es progresivo, de forma lenta y gradual. Puede haber febrícula, es decir, una temperatura corporal igual o inferior a 37ºC, pero no fiebre, por lo que no suelen presentar escalofríos. Aunque no estemos en nuestro mejor momento, no suele haber cansancio, pero sí un ligero malestar. El dolor de cabeza se percibe como una molestia, más “embotamiento” que dolor franco. La secreción nasal es muy abundante, incluso el lagrimeo. La nariz taponada también es un clásico en este caso, y es muy común que asocie estornudos. Una tos leve, a veces moderada, también puede acompañar al cuadro catarral.

Sin embargo, el tratamiento es muy similar en ambas:

  • Ingesta abundante de líquidos, principalmente agua, caldos e infusiones, que ayuden a eliminar la mucosidad.
  • Analgésicos y antitérmicos, tipo paracetamol, para mitigar dolores de cabeza, musculares, y bajar la fiebre.
  • Antitusivos, en caso de tos.
  • Descongestionantes nasales, siempre por tiempo limitado, y bajo supervisión médica.
  • Lavados nasales con suero salino a chorro, o agua de mar.
  • Reposo, sobre todo en el caso de la gripe, para ayudar al sistema inmune a combatir la enfermedad y evitar complicaciones mayores, como una pericarditis.
  • ¡No tomar antibióticos! En cualquier caso, el causante es un virus por lo que no son efectivos.

¿Cuándo consultar con el médico?

  • Si la fiebre es muy elevada, no desaparece con medicación, o si persiste durante más de 3-4 días.
  • Si aparecen lesiones en la piel, tipo sarpullido, o manchas puntiformes.
  • Se acompaña de vómitos intensos.
  • Cuando hay dificultad respiratoria, dolor torácico, o sensación de falta de aire.
  • Los síntomas no mejoran transcurridos 4-5 días con el tratamiento, o si empeoran a pesar de éste.