¿Por qué se prohíbe el consumo de bebidas energéticas a los menores?
El 47% de los jóvenes de 14 a 18 años asegura haber consumido bebidas energéticas en el último mes, según el informe ESTUDES. Galicia se convierte en la primera comunidad autónoma en vetar su venta a menores y abre el debate sobre si Madrid aplicará medidas similares.
LMN
El consumo de bebidas energéticas no deja de crecer entre los adolescentes españoles. Según el Informe ESTUDES 2023, elaborado por el Ministerio de Sanidad, el 47,7% de los estudiantes de 14 a 18 años reconoce haber tomado este tipo de productos en los últimos 30 días, confirmando una tendencia al alza que preocupa a expertos y autoridades sanitarias.
Estas bebidas, que concentran altos niveles de cafeína, taurina y azúcares, no están exentas de riesgos. Los especialistas advierten de que su consumo habitual puede provocar insomnio, nerviosismo, arritmias y problemas cardiovasculares, especialmente entre los adolescentes. El riesgo se multiplica cuando se combinan con alcohol, práctica habitual en entornos de ocio nocturno y que puede derivar en intoxicaciones graves.
Ante este escenario, Galicia se convierte en la primera comunidad autónoma en prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 18 años, además de limitar la publicidad dirigida a este público y establecer sanciones para los establecimientos que incumplan la norma. La medida, pionera en España, abre el debate sobre si otras regiones deberían seguir el mismo camino.
Por ahora, el Gobierno central no ha anunciado cambios legislativos, pero diversas asociaciones sanitarias piden una regulación urgente a nivel nacional. Algunas comunidades ya analizan el impacto de la decisión gallega, y en Madrid la conversación empieza a ganar peso. Expertos apuntan a que podría ser el primer paso hacia una normativa estatal, siguiendo el ejemplo de países europeos que ya aplican restricciones.
Mientras tanto, las autoridades insisten en la educación y la prevención como principales herramientas para reducir el consumo, animando a las familias y centros educativos a concienciar sobre los riesgos asociados a estas bebidas, cada vez más presentes en la vida de los adolescentes.