España hace historia y jugará la final: la consagración del fútbol femenino como deporte de masas
Hoy la Selección Española de Fútbol Femenino ha vuelto a hacer historia. Algo que si nos lo hubieran comentado hace muy poco no nos lo hubiéramos creído.
Manuel Vega
En mi memoria en estos últimos años tan sólo permanecen asuntos puntuales relativos al fútbol femenino como que los clubs estaban incorporando secciones para competir en una Liga, que estos mismos clubs tenían acceso a una Champions Femenina, que el Barça era el mejor, que una jugadora española, Alexia Putellas, había sido nominada como la mejor jugadora europea (Balón de Oro) y, como no, la disputa con el seleccionador, Jorge Vilda, que llevó a varias jugadoras a no querer formar parte del equipo. Y poco más.
Pero este verano, queriendo o sin querer, hemos asistido a algo que no sólo va a permanecer, sino que va a evolucionar de forma muy positiva: la consagración del fútbol femenino.
Después de una serie de encuentros intensos y sufridos, ha conseguido un pase a la final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda, donde disputará el título con Inglaterra o con Australia.
Jorge Vilda ha demostrado que tenía razón y no ha contado para esta cita con algunas de las que se sublevaron, pero sabía lo que se traía entre manos y ha formado una selección cuyas jugadoras se han destapado como algunas de las mejores de este Mundial y ya la colacan como la favorita para hacerse con el título.
Las nuestras siguen dando pasos de gigante en el fútbol. Han logrado varios hitos: nunca habían jugado unas semifinales, nunca habían ganado a un equipo con mejor ránking en un gran torneo, y nunca habían vencido a Suecia. Ahora están a un paso de tocar la gloria haciéndose con el oro el próximo domingo.
Tenemos que reconocer, los que no lo seguíamos de cerca, que esta cita, en Australia y Nueva Zelanda, es la mejor prueba del auge indiscutible que ha experimentado el fútbol femenino en los últimos años. Ha reunido por primera vez a 32 selecciones, y ha certificado la consolidación del fútbol femenino como fenómeno de masas.
He tenido que tirar de hemeroteca para saber que la celebración de la primera Copa Mundial de Fútbol Femenino en 1991 consagró esta disciplina como deporte profesional. Y ocho ediciones después, que cada vez gozan de mayor seguimiento en todos los países gracias a una cobertura mediática sin precedentes (en cabeceras hasta ahora monopolizados por la información deportiva masculina),confirman que el deporte rey ya no es sólo cosa de hombres.
Este trofeo está sirviendo para probar que los partidos pueden ser tan emocionantes como los de los varones, y que las jugadoras poco tienen que envidiarles en habilidad y condiciones. En algunos casos, las selecciones nacionales de mujeres tienen un palmarés más amplio que sus contrapartes masculinos.
De hecho, como destacan algunos analistas, exhiben un juego más ofensivo (y por tanto, más atractivo) y mayor deportividad que muchas de las selecciones masculinas.
Según la FIFA, alrededor de 30 millones de mujeres y niñas juegan al fútbol federado, y se aspira a alcanzar 60 millones de jugadoras en todo el mundo en 2026. Y según datos de la UEFA, 69.000 clubs cuentan ya con un equipo femenino.
En España las licencias federativas han crecido un 300% en apenas diez años. A partir de 2016 se dispararon, llegándose a superar las 77.000, lo que demuestra que muchas niñas tan sólo necesitaban un ejemplo para aficionarse a este deporte.
No sólo las instituciones y los patrocinadores dan un apoyo creciente al fútbol femenino, habiendo convertido la liga en una competición profesional y permitiendo a sus equipos establecer récords a la hora de firmar acuerdos publicitarios. También los aficionados están respaldándolo masivamente. Cabe recordar que España ha registrado el récord Guinness de asistencia a un partido de fútbol femenino en Barcelona, alcanzando la asistencia de 91.648 espectadores.
Queda todavía mucho camino que recorrer para alcanzar las mismas condiciones que el fútbol masculino. La brecha salarial en este deporte sigue siendo abismal, y muchas se ven obligadas a compatibilizar con una segunda profesión o a conciliar con su vida familiar.
Además, es cierto que el fútbol femenino continúa estando muy lejos del masculino en cuanto a número de seguidores. Pero no resulta difícil imaginar un futuro próximo en el que alcance un peso deportivo excepcional. La pasión con la que los españoles han acompañado a su selección femenina es la mejor demostración.
Sólo nos falta conocer los datos de audiencia de la 1 esta mañana a las 10 y lo que nos cuenten las diferentes radios de lo que estiman de su audiencia. Nos podemos llevar una gran sorpresa, a pesar de la fecha, y a esperar al próximo domingo a las 12 de la mañana y soñar, hasta entonces, con el Oro. Esta vez también estaré delante de la tele viendo a estas jóvenes atletas haciéndonos disfrutar de otra manera de jugar al fútbol que me está conquistando por su belleza, como digo, y deportividad.