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¿Escribir bien es sospechoso?

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Cada vez más estudiantes universitarios se enfrentan a un nuevo obstáculo en sus Trabajos de Fin de Grado: los detectores de inteligencia artificial que, a veces, confunden sus escritos con los escritos de máquinas como ellas.

En estos momentos, hay multitud de jóvenes preparando sus TFG, que son las siglas del Trabajo Fin de Grado. La universidad exige un trabajo de investigación que es fundamental para terminar sus carreras. Y piden los profesores que, si se utiliza IA —que son las siglas de Inteligencia Artificial—, se citen también los prompts (que es como se llama a lo que se le pide a la IA que haga para ti).

El problema es que los detectores de IA están confundiendo frases bien escritas por las personas como frases redactadas por una inteligencia artificial. Argumenta el detector que la frase está “demasiado bien escrita” como para haber sido ideada y redactada por un humano.

Y yo, que soy de las que no se leen ni las instrucciones de la lavadora, he querido saber qué está pasando. Resulta que muchos de estos detectores funcionan a partir de patrones estadísticos y lingüísticos que han aprendido precisamente de textos escritos por humanos. Así que cuanto mejor redactado está un texto, más probable es que se detecte como “hecho por una IA”.

Un texto bien estructurado, sin faltas, con redacción clara y pulida, puede ser marcado como sospechoso por el simple hecho de estar bien hecho. Y no porque se haya copiado o generado artificialmente, sino porque, paradójicamente, se ajusta al ideal que la propia IA ha aprendido del ser humano.

Yo, que hice de mi pasión por escribir mi profesión, detecto cuando mis compañeras utilizan la IA. Y les pido que humanicen; pero es que yo no lo detecto por la forma, sino por el vacío de contenido de muchas de las frases que te regala la inteligencia artificial. O quizá es que en realidad yo es que lo detecte; es que echo de menos la parte humana de un texto.

Me da miedo que ahora escribir bien pueda ser un indicio de trampa. Ojalá este tipo de herramientas de detección sirvan para detectar plagios o fraudes reales. Mientras tanto, no estaría mal recordar que hay personas que aún saben escribir correctamente y sin utilizar las formas artificialmente correctas.

Mucha suerte a todos los estudiantes en su final de curso o de carrera. No dejéis de leer para escribir bien y que siempre seáis capaces de aportar lo que aún no puede darnos la inteligencia artificial.