La MoralejaOpinión

El verano… de aquellos años

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El verano siempre ha tenido algo distinto. No solo porque marque el final de un curso y el inicio de las vacaciones, sino porque trae consigo una pausa, un momento donde está permitido parar y reflexionar. En esta época, todos recordamos lugares, momentos o personas que ya no están. Es inevitable.

Cada uno tiene un sitio “fetiche” e irremplazable. En mi caso, ese lugar es San Sebastián. Allí pasé los veranos más felices de mi vida, gracias a mis abuelos paternos. Veraneábamos en la casa donde nació mi padre, con vistas a la playa de Ondarreta. Pero si hay un momento que conservo con especial cariño es el 14 de agosto. Cada año, ese día, el Orfeón Donostiarra canta a la Virgen La Salve y el Agur Jesusen Ama en la Basílica de Santa María del Coro. Siempre que puedo, vuelvo. Es emocionante. Y también un poco doloroso. Porque al escucharlo, no puedo evitar pensar en mi padre y en mis abuelos. Ya no están, pero los siento cerca. Es una de esas cosas que no se explican, pero se sienten.

Quizá uno de los signos más claros de hacerse mayor es esa tendencia que vamos teniendo hacia la melancolía y la nostalgia. Todo esto se acentúa cuando llega el verano- Un lugar, un olor o una canción nos hacen “volar” a sitios y lugares que nos evocan recuerdos que casi nunca volverán. Así es la vida. Con los años, uno se va volviendo más idealista y romántico de los tiempos pasados, de “aquello que fue”, de “aquellos maravillosos años”….

No me gusta en esta carta del director veraniega hablar de política, pero este curso que termina ha sido especialmente singular. Hay quién cuenta las horas de los días para ver la salida de “Su Sanchidad” de La Moncloa, pero éste no se va. Se vaya o no su modus operandi nos ha puesto en el mundo como un ejemplo de país bananero donde da la sensación que todo está corrompido por los partidos políticos. Sus tentáculos lo invadieron todo y parece que aquí, en nuestra bendita España, si no abonas mordidas y comisiones no haces nada y eres una especie de pichón. Sin generalizar pues sería injusto ¿cuánto de esto es cierto?

La realidad es que hay una mayoría silenciosa de españoles que están (estamos) hasta los mismísimos de toda esta tropa de políticos y colocados a dedo, que no gestionan y cuyo número crece y crece mientras vivimos en la época con los peores servicios públicos de los últimos 30 años. En España, ahora mismo ¿qué va bien?….

Pero no todo es política. El verano también sirve para desconectar, aunque sea por unos días. Para ordenar ideas, bajar el ritmo, cuidarse un poco y pensar en lo importante. Y con eso, a veces, basta. Seguramente cuando lean estas líneas se dispongan a marcharse para disfrutar de sus vacaciones. Bien merecidas las tienen. Hasta entonces, os deseo a todos un Feliz Verano.