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El sol, prevención y cuidados, sobre todo en verano

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Si se toma con las medidas adecuadas, tiene múltiples beneficios para la salud. Gracias a él, se lleva a cabo la síntesis de vitamina D, lo que protege huesos y dientes, y fortalece las defensas.

Sin embargo, no son pocos los riesgos que conlleva no hacerlo de forma segura.

Para evitar problemas, sigue estos consejos:

  • 1. No te expongas a la radiación directa durante las horas centrales del día. Entre las 12-17h, es cuando los efectos solares son más dañinos.
  • 2. Utiliza un Factor de Protección Solar acorde a tu tipo de piel, también en invierno. Lee siempre el etiquetado, debe indicar que es activo frente a los rayos UVA y los UVB. Aunque no brille, no te confíes, los rayos UV, que son los responsables del cáncer de piel y de las quemaduras solares, son capaces de atravesar las nubes y dañar la dermis, por ello, durante los días nublados también es necesario protegerse.
  • 3. Sigue las instrucciones del envase y renueva la crema protectora frecuentemente, sobre todo después del baño, y cada 2 horas si no te mojas.
  • 4. El cuello, los labios, las orejas, el empeine, e incluso la raya del pelo, son zonas expuestas y muy sensibles, por lo que debes protegerlas con crema, o con prendas que las cubran (gorras, pañuelos…).
  • 5. Utiliza gafas de protección adecuadas y homologadas, para no dañarte los ojos.
  • 6. Evita exponer a los niños menores de 3 años, su piel es sumamente sensible.

Quemarse la piel durante la infancia y la juventud, duplica el riesgo de sufrir un melanoma en la edad adulta. Y no sólo las pieles blancas tienen riesgo de padecer los efectos nocivos del sol, también las oscuras deben protegerse ya que, aunque poseen una mayor cantidad de melanina (el pigmento capaz de bloquear más rayos UVB, los dañinos), tienen un cierto límite que, si se sobrepasa, producen lesiones que podrían transformarse en cáncer de piel.

Aunque el mejor remedio es la prevención, conoce cómo actuar si ya te has quemado:

  • 1. Lava la zona con agua fresca y con jabón, sin frotar, evitando que el chorro caiga directamente sobre ella.
  • 2. Aplica frio indirecto (ayudado con un paño o gasa) durante unos minutos, y repite la maniobra varias veces al día.
  • 3. Hidrátate bien con cremas específicas para después de la exposición solar (aftersun), que contengan ingredientes calmantes y reparadores, como el aloe vera.
  • 4. No explotes las ampollas, ni tampoco las tapes, ante la duda, consulta con el médico.
  • 5. No apliques productos que contengan alcohol nibenzocaína, podrían resultar muy irritantes y provocarte alergias.
  • 6. Bebe mucha agua para rehidratar el cuerpo y la piel.
  • 7. Utiliza ropa holgada y cómoda, que no te roce.
  • 8. Si comienzas con malestar, fiebre, náuseas, boca seca, sed excesiva, poca orina, dolor de cabeza o calambres musculares, la visita médica es obligada.
  • 9. No tomes el sol hasta que la dermis haya vuelto a su estado normal.

Doctora Blanca Rodríguez Ayala