El Robot Poeta
En “2001: Una odisea en el espacio”, película dirigida en 1968 por S. Kubrick, se narra como un superordenador llamado HAL, producto de la Inteligencia Artificial, cuyo único rostro son las cámaras de brillo rojizo repartidas por toda la nave, se rebela y enloquece al entrar en conflicto su programación y las órdenes dadas por el control de la misión.
Rosario Tamayo
Cuando la tripulación intenta desconectarlo, responde matándolos a todos excepto a uno, que logra sobrevivir y que consigue matar a HAL retirando una a una sus unidades de memoria, en una escena que ha pasado a la historia del cine.
Cincuenta y cinco años después puede que ya no estemos hablando de ciencia ficción…
Es indudable que el avance de la Humanidad se debe a los adelantos y descubrimientos tecnológicos y científicos, y que la IA adecuadamente regulada puede mejorar la vida del hombre en muchos aspectos, pero sus veloces progresos han hecho que muchas voces, entre ellas las de Stephen Hawking o más recientemente las de Google y Microsoft, se alcen sobre el riesgo y el peligro que podría suponer que esta rama de la informática que desarrolla algoritmos y sistemas para ejecutar tareas, razone como un ser humano, saliendo de los parámetros para los que ha sido entrenada, con el riesgo de que se convierta en consciente de sí misma y empiece a actuar razonando por su propia cuenta y riesgo.
El matemático británico Irving John Good, ya en 1965, formuló en su teoría de “la explosión de la inteligencia” el peligro de que las máquinas superasen el intelecto humano, repitiendo el proceso creando nuevas máquinas aún más inteligentes que ellas mismas, produciendo una escalada exponencial de inteligencia artificial.
Todo esto plantea complejas cuestiones éticas, sociales y legales en relación a muchas actividades de la vida humana.
Así también genera un profundo debate si relacionamos la IA con la creación artística, porque existen programas y algoritmos capaces de crear pinturas, esculturas, música, fotografía, literatura…pero ¿podemos calificar estas obras como Arte?
Es una reflexión sobre qué es la creatividad, sobre el papel del artista en la sociedad, sobre la autoría y la originalidad.
En 2018 una obra producto de la IA, titulada Edmond de Belamy, se subastó en Christie`s alcanzando los 432.500 dólares y ya hay muchos casos de obras de este tipo ganando concursos de pintura o fotografía.
Ciertamente la IA ofrece más herramientas y nuevos estilos que pueden mejorar el proceso creativo, pero creo que el Arte es inseparable de la condición humana.
El Arte consiste en crear belleza, comunicar ideas, emociones, experiencias, interpretando e interpelando la realidad, con pensamiento crítico.
Además para valorar una obra de arte se tiene también en cuenta el proceso creativo, el por qué y no solo el resultado.
Todo ello dota a la creación artística de singularidad, autenticidad y originalidad
Porque ¿podría crear o llegar a entender un algoritmo las siguientes palabras?:
“su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, más tendrán sentido;
polvo serán, más polvo enamorado”.