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El Rastro también se celebrará los primeros sábados de cada mes

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No hay plan más castizo que pasar un domingo paseando por el Rastro. Empezar la jornada con una pequeña vista por la Ribera de Curtidores para terminar tomando un vermú o una cerveza en cualquiera de los bares que plagan la zona.
LMN

Hasta ahora, es un plan exclusivo de domingos, pero, por iniciativa del Ayuntamiento de Madrid también se podrá celebrar los sábados. 

Este nuevo rastro de los sábados, que se celebrará una vez al mes coincidiendo con el primer fin de semana, empezará este 2 de septiembre.

Así las cosas, estará ubicado en la Plaza General Vara del Rey y contará con 38 expositores de antigüedades, miles de objetos para los amantes del coleccionismo y ropa vintage.

De esta forma, las calles del barrio de Embajadores se llenarán, por lo menos este fin de semana, dos veces de curiosos que quieran encontrar las mejores gangas y tesoros de la capital. 

El Sábado del Rastro comenzará a las 9:30 de la mañana. Y a esa hora ya estarán montados en la Plaza General Vara del Rey los casi 40 expositores de toda clase de antigüedades, ropa y objetos curiosos que forman la Feria del Desembalaje. El horario de cierre programado son las 14:30 horas.

Aunque ahora la iniciativa vuelva a la carga, no es la primera vez que el Rastro de Madrid se celebra fuera de su horario habitual. 

Tras la pandemia, en 2021, también se puso en marcha una iniciativa, en este caso durante la primavera, que se llamó «Los Sábados del Rastro».

En este caso se trataba de una feria que cada primer y tercer sábado de mes dinamizaba la zona del Rastro e impulsaba la actividad de más de 500 tiendas, centros de artesanía, tradiciones y antigüedades.

Además de la propuesta de este 2023 de abrir nuevos expositores, en 2021 lo que se realizaban eran «circuitos» para todos los públicos en los que también colaborarán restaurantes de la zona.

Ejemplo de ello era el ‘Circuito gastro’ que era una ruta para degustar la gastronomía tradicional e innovadora de la capital, que incluía las zonas de plaza del Cascorro, la calle Carlos Archines y la plaza del Campillo.

También había un «Circuito familiar», que era una ruta por la Puerta de Toledo donde los más pequeños disfrutaban de pintacaras, cuentacuentos, hinchables y actuaciones.