El Páramo’, el éxito inesperado de Netlix para los fans del terror
Ha sido el regalo de reyes de Netflix y, como tal, muchos se han sentado a contemplar esta cinta de terror español con Inma Cuesta, Robert Álamo y Asier Flores. 8 millones la han visto ya.
BettyGS
Con el título de «La bestia» se ha estrenado internacionalmente. Pero la versión española de The Beast ya estaba cogida… Por el propio Daniel Casademunt. El debutante director amplía con ‘El páramo’ su cortometraje de 2018, La bestia, la historia de un chico y su familia, solos en una solitaria casa, que ven como una bestia se acerca cada día más a ellos.
La película de Casademunt nos sitúa en una extraña España del Siglo XIX. Sin año o lugar determinado, la película nos dice que las guerras y los eternos conflictos han llevado a muchos a aislarse de la sociedad. A partir de entonces conocemos a la familia protagonista, un padre al que interpreta Roberto Álamo, una madre a la que da vida Inma Cuesta, y el niño de Asier Flores, el encargado de llevar de la mano al espectador en la cinta. No tardamos en descubrir que la película no se basa en un terror bélico o humano realista. La casa no está rodeada de vayas sino de espantapájaros que parece más cercanos al vudú o a la magia.
La familia, además, tiene la insana costumbre de cantar y jugar en torno a historias terroríficas. Sin embargo, hay una sola historia que les asusta de verdad, la de una bestia que solo ve el afectado, que se acerca más y más cada día… El personaje de Roberto Álamo cuenta cómo la bestia atrapó a su hermana pequeña, que él fue testigo y que, por tanto, sabe que es real y cree en ella. Sin embargo, antes de contar la historia se asegura de que sepamos que su hermana era maltratada y golpeada por sus padres.
La cinta sigue con un herido que llega y no tarda en suicidarse y un padre que se va y no vuelve, o vuelve en forma de bestia… Madre e hijo se aíslan más y más por miedo a la criatura. Primero en el terreno, luego en la casa y, finalmente, en una habitación. La hermana se tiró por la ventana al vacío, el herido se voló la cabeza con la escopeta y la madre se ahorca para luego rajarse el cuello… Son suicidios, pero provocados por una bestia larga y negra que nunca llegamos a ver claramente.
En las imágenes finales vemos cómo el hijo deja atrás los terrenos junto al cadáver de su madre, que no tarda en abandonar en el río, para dirigirse hacia el mundo abierto, solo, y con el reflejo de la bestia en los ojos. Es un final interpretable, pero que debemos pensar en torno a ciertos detalles que el padre nos dice cuando cuenta la historia de la bestia. La primera y más importante es que la bestia se acerca a aquellos con miedo, aquellos que se sienten solos e indefensos, que la temen, y se alimenta de sus terrores y de sus males.
También nos dice que una vez que se ha visto a la bestia no hay escapatoria, que cada día está más y más cerca, hasta que te alcanza. Con el protagonista habiendo visto y enfrentándose a ella, con su reflejo en los ojos, podríamos pensar que el niño lo tiene crudo. Hasta sin bestia le vemos pocas opciones huérfano y hambriento en ese páramo. Sin embargo, el haber sido capaz de sacar valor para enfrentarse a ella, así como para traspasar las fronteras en las que estuvo aislado toda la vida que recuerda, nos deben hacer ver que ese niño ya no es precisamente la clase de víctima de la que la bestia se puede alimentar. Es decir, esperanza… Pero no mucha.
Sinopsis
Lucía, su marido y su hijo viven alejados de la sociedad en un paraje llano en el que casi no hay vida. Desde la partida del padre, la pequeña unidad familiar que forman madre e hijo apenas recibe visitas, y su meta es desarrollar una existencia tranquila. En un inicio lo consiguen, pero la aparición de una misteriosa y violenta criatura que empieza a acosar su pequeña casa pondrá a prueba la relación que los une.