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El lujo belga alrededor de Brujas 

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Descubrimos las maravillas de la costa de Bélgica, donde, entre paradisíacas playas, se pueden descubrir encontrar Estrella Michelin, gastronomía típica, la espectacular pesca de la gamba a caballo o algunas de las mejores fábricas de cerveza o chocolate. Lujo belga en estado puro

El agua de sus canales es una de las cosas más representativas de la reconocida ciudad de Brujas, en Bélgica. Y, precisamente, algo desconocido para la mayoría es que el agua también es protagonista en este paraíso porque se encuentra a tan solo 11 kilómetros de la costa belga.

De ahí que hayamos apostado por visitar este destino pero, en esta ocasión, dándole todo el protagonismo a los 67 kilómetros de playas, cultura, historia y patrimonio que tiene tan cerca.

Fotos: LA MIRADA NORTE

A menos de 15 minutos en tren se encuentra Ostende, considerada por muchos como ‘la perla del Mar del Norte’, una ciudad artística, contemporánea y viva, donde las croquetas tienen un lugar destacado. El motivo es que allí se celebra, anualmente (octubre) y con gran afluencia de público, el Festival de la Croqueta de Gambas, en el que varios hosteleros de la zona presentan sus croquetas de gambas, que después reciben los votos del público.

Para conocer de dónde proceden estas gambas (más similares a nuestros camarones) tenemos que desplazarnos a la localidad costera de Oostduinkerke, donde los pescadores practican la pesca a caballo. Salvo en invierno, robustos caballos recorren las aguas de la playa de este municipio dos veces por semana, paralelamente a la línea costera y con el agua hasta el pecho, tirando de redes en forma de embudo que dos planchas de madera mantienen abiertas. Una cadena arrastrada por la arena produce vibraciones para que los camarones salten y queden atrapados en la red. Los pescadores van almacenando sus capturas en cestos fijados a ambos lados de sus caballos. Un espectáculo digno de ver.

Sin embargo, más allá de los camarones, esa zona costera cuenta con maravillosos restaurantes, como Marmietje, en el que sirven unos exquisitos mejillones y una sabrosa bullabesa, sopa tradicional de pescado. También hay que probar las patatas fritas con salsa, plato típico del país.

Y ya que hablamos de buena cocina y de buen producto, en nuestro recorrido por las ciudades costeras belgas, hacemos una parada en la localidad de Koksijde, donde se encuentra Carcasse, restaurante especializado en carnes, que cuenta con una estrella Michelin.

Desde allí nos desplazamos hasta Kortrijk, para deleitarnos con uno de los mejores chocolates del mundo, el que elaboran en la fábrica de Chocolatier Vandenbulcke, donde hacen un viaje por el chocolate, desde el grano del cacao, hasta el bombón.

Y si el chocolate es relevante en el país, no lo es menos la cerveza. En la zona también se puede descubrir esta bebida típica gracias a las visitas organizadas por la cervecera Omer, donde se puede conocer la fábrica y hacer una degustación de sus cervezas. Además, al finalizar, no dudéis en seguir probando sus variedades en la taberna de la cervecera con algunas tapas típicas de la zona.

Y después de disfrutar de arte, bonitas playas, los mejores productos y la mejor cocina, hay que dejar uno o dos días para visitar Brujas. Allí, entre paseos por los canales, para y disfruta de la plaza mayor (Grote Mark) y su campanario, el Ayuntamiento, la Basílica de la Santa Sangre, el Puente de Bonifacio, el Parque Minnewater o la catedral de San Salvador. Bélgica te espera. Brujas y sus alrededores tienen mucho por descubrir.