Deporte y vida sana

El fútbol en conflicto con los árbitros

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El deporte, en general, es un espectáculo para que los aficionados pasen un rato divertidos y, según algunos, para soltar un poco de adrenalina, pero sin violencia.

El fútbol parece que está en un momento complicado en estos últimos meses. Todo ha hecho explosión por el tema ya histórico de los arbitrajes. Desde que se puso en marcha este invento inglés del balompié, el árbitro es la figura que tiene más trascendencia en el resultado final de los partidos que los propios equipos. Y, sin duda, el más expuesto.

Lo crudo en los últimos años nació de un presunto caso de corrupción entre el Barcelona y el “jefe” de los árbitros, Negreira, algo que todavía está en proceso judicial. Siempre ha habido sospechas de compra de árbitros o, incluso, aunque es otro tema, de partidos, pero lo que ya se conoce como “Caso Negreira”, es de lo más grave que hemos conocido.

Ahí empezó esta guerra entre los clubs y el estamento arbitral y, en estos últimos días, el conflicto con los árbitros ha llegado, como dicen los castizos, a los telediarios.

En las dos últimas jornadas se han vivido casos que han llamado poderosamente la atención en los que estaban involucrados varios clubs, no sólo el Real Madrid, del que más se habla y siempre es un recurso por la cantidad de antimadridistas que hay. No es el único caso, pero sí que ha sido el más grosero.

Todo ha tenido una mayor repercusión porque el equipo madridista ha tomado una decisión inédita y, una vez más, es el que ha decidido enseñar un nuevo camino para que las decisiones sean las justas.

A los árbitros siempre se les ha querido proteger porque son la parte más débil de un partido. Nunca dejará contentos a los dos equipos, ni a los aficionados que defenderán sus colores. Y el último invento ha sido el VAR, que fue vendido como el sistema para rectificar fallos importantes de los “colegiados”. Pero faltaba algo: conocer quién y por qué se había tomado tal o cual decisión que podía afectar al resultado del partido.

Asistimos a los encuentros, en vivo o en televisión, y somos conscientes que, incluso con el VAR, las decisiones son erróneas. Los diferentes medios de comunicación tienen en su plantilla a algún árbitro retirado que siempre da una interpretación más detallada y con conocimiento del reglamento. Pero, sorpresa, éste cambia cada temporada.

Los “mortales” somos incapaces de saber las reglas que cambian y lo que la pasada temporada era castigado ya no lo es y al contrario. Me sorprendo con lo que veo, por ejemplo, en un córner. Agarrones y empujones continuos. No es posible que la jugada termine en gol. Impactar con el balón es una hazaña. Y ya no hablemos de lo que llaman “falta táctica” que, en los contrataques, impide, casi siempre, conseguir un gol. La tarjeta roja por falta al adversario cambia de criterio cada temporada.

Pensamos que el tema no tiene solución, pero no impide que nos enfademos, le demos la razón al Madrid en su nueva cruzada… y a ver qué pasa con Negreira, Rubiales, Piqué y la corrupción.