El “fisio” de cabecera
Pues así es… cada vez más gente viene al “fisio” a ponerse a punto. Al igual que se acude al médico de cabecera a hacerse analíticas y demás chequeos, el fisioterapeuta se ha convertido en el profesional sanitario de confianza para muchos deportistas y no tan deportistas.
Ya no solo tratamos lesiones “típicas” sino que se nos aborda para pedirnos opinión sobre problemas metabólicos, tratamiento preventivo, mejorar un gesto deportivo o simplemente entrenar bajo la supervisión de un profesional sanitario.
Las segundas opiniones son un clásico. Mucha gente quiere contrastar la opinión de otro profesional sanitario con la nuestra. Personalmente disfruto muchísimo tratando patologías que supuestamente son quirúrgicas pero en las que el tratamiento conservador puede convertirse en la mejor opción: lesiones del ligamento cruzado anterior, hernias discales, meniscos, etc. Son retos bonitos que producen una satisfacción enorme cuando se consiguen. Los pacientes vienen buscando eso: que les libremos de la cirugía. ¡O de las dichosas escayolas de los esguinces de tobillo! Aun se siguen poniendo en algunos hospitales…
Otro campo es el de la prevención. Mi consejo siempre es el mismo: la mejor prevención es un buen entrenamiento. Jugadores de pádel, runners, golfistas, etc. van a mejorar mucho su rendimiento y evitar un gran numero de lesiones si entienden que tienen que invertir en entrenar bien antes de practicar su deporte. Me paso el día enviando gente al gimnasio. Y cuesta mucho que lo entiendan. Los que me hacen caso, lo experimentan en su propia carne. El resultado es abismal: pérdida de grasa, aumento de masa muscular, menos molestias, descansan mejor, etc. ¡Incluso sus analíticas mejoran enormemente! Y eso los lleva a rendir más y a romperse menos.
Otra de las caras de la prevención es la valoración de nuestros pacientes en camilla: tobillos, rodillas, cadera, etc. y examinar de cada una de las articulaciones su movilidad, rango, fuerza, descompensaciones, etc. Una vez visto el problema corregir para evitar la lesión. Un claro ejemplo es la pisada: un gran número de deportistas tiene una pisada ineficaz. Dedos desviados y musculatura intrínseca totalmente atrofiada por los malditos calzados. ¡Cuantas lesiones se evitarían si entrenáramos los pies! ¡Descalzos claro! El pie está escayolado dentro de los zapatos o zapatillas de deporte. Pies vagos hacen que nuestras rodillas y caderas sufran. Y por tanto todo el cuerpo. La prevención empieza en corregir estas cosas.
Y una tercera pata son los masajes, manipulaciones, estiramientos asistidos, técnicas de fisioterapia invasiva, etc. que mucha gente nos solicita y que tan buenos resultados proporciona. En mucha gente no será más que un efecto placebo pero si eso le ayuda a tener más confianza a la hora de competir ya es mucho lo ganado. Otros, en cambio, si experimentan una mejora real: rango articular, mayor confort, aumento de fuerza, estimulación del sistema nervioso, etc. Y nos piden con recurrencia tratamientos preventivos de este tipo. De hecho, muchos nos refieren que desde que vienen a vernos no se lesionan. Y eso es un “subidón”.
Así que acudid al fisio a trataros vuestras lesiones. Pero no esperéis a estar rotos. Muchas veces una corrección postural, una manipulación o un ejercicio bien prescrito os librará quizá de meses de lesión. Somos buenos y necesarios. Palabra de fisio.
Jesús Serrano, Fisioterapeuta