Ejercicio para paliar la ansiedad
La ansiedad es uno de los trastornos mentales más comunes a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 264 millones de personas en todo el mundo sufren de trastornos de ansiedad.

Este problema afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las edades y tiene un impacto significativo en la calidad de vida. Sin embargo, hay buenas noticias: el ejercicio físico diario puede ser una herramienta efectiva para combatir la ansiedad.
Por todos es sabido que el ejercicio físico mejora la salud física, pero más allá de eso, tiene un impacto positivo en la salud mental. Diversos estudios han demostrado que la actividad física regular puede reducir significativamente los síntomas de ansiedad. Una revisión de 2018 publicada en la revista *Depression and Anxiety* demostró que el ejercicio regular reduce la incidencia de trastornos de ansiedad hasta en un 25%.
Existen varias razones por las que el ejercicio ayuda a reducir la ansiedad. En primer lugar, el ejercicio libera endorfinas, también conocidas como «hormonas de la felicidad». Estas sustancias químicas naturales del cerebro mejoran el estado de ánimo y proporcionan una sensación de bienestar. Además, la actividad física puede aumentar los niveles de serotonina y dopamina, neurotransmisores que también están relacionados con el estado de ánimo y la ansiedad.
Otro mecanismo por el cual el ejercicio combate la ansiedad es a través de la reducción de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. El cortisol se libera en respuesta al estrés y, en niveles altos y constantes, puede contribuir a la sensación de ansiedad. El ejercicio regular ayuda a equilibrar los niveles de cortisol, lo que disminuye la sensación de estrés y ansiedad.
Además de los beneficios químicos y hormonales, el ejercicio también proporciona una distracción positiva. Cuando una persona se involucra en una actividad física, está menos enfocada en las preocupaciones y pensamientos negativos que alimentan la ansiedad. Esta distracción puede ser especialmente útil para aquellos que sufren de ansiedad crónica.
El tipo de ejercicio también importa. Actividades como el yoga y pilates combinan movimiento físico con técnicas de respiración y meditación, lo cual es particularmente beneficioso para reducir la ansiedad.
El ejercicio aeróbico, como correr, nadar o montar en bicicleta, también ha demostrado ser muy efectivo. Estos tipos de ejercicios aumentan la frecuencia cardíaca y promueven la liberación de endorfinas. Un estudio de 2015 en *Journal of Psychiatric Research* mostró que el ejercicio aeróbico de moderado a intenso tiene un efecto positivo en la reducción de la ansiedad.
Es importante destacar que no se necesita ser un atleta para obtener estos beneficios. Incluso actividades moderadas, como caminar 30 minutos al día, pueden hacer una gran diferencia en los niveles de ansiedad. La clave es la regularidad y encontrar una actividad que se disfrute, lo cual facilita la constancia en el tiempo.
En conclusión, el ejercicio físico diario es una herramienta poderosa y accesible para paliar la ansiedad. Sus efectos positivos en el cerebro y el cuerpo, combinados con la capacidad de proporcionar una distracción saludable y mejorar el estado de ánimo, hacen del ejercicio una opción ideal para combatir la ansiedad. Con millones de personas afectadas por este trastorno a nivel mundial, es reconfortante saber que algo tan simple como moverse más, puede tener un impacto tan significativo en la salud mental.
Óscar Simón/Fisioterapeuta Clínica Improve