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Cuidado si paseas con tu perro: vuelve la peligrosa oruga procesionaria

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Con la llegada de las primeras semanas de primavera, la oruga procesionaria del pino vuelve a aparecer en parques y zonas verdes de muchos municipios del norte de Madrid. Su presencia supone cada año un riesgo para mascotas y también para personas, especialmente en áreas con abundancia de pinos.
LMN

La procesionaria desciende de los árboles formando largas filas sobre el suelo, de ahí su nombre. En ese momento es cuando resulta más peligrosa, ya que está al alcance de perros que pueden olfatearla o intentar jugar con ella durante los paseos.

El problema es que estas orugas están recubiertas de miles de pelos urticantes que liberan una toxina muy irritante. El contacto puede provocar inflamación inmediata, reacciones alérgicas e incluso lesiones graves.

Los veterinarios advierten de que el contacto con la procesionaria puede provocar inflamación de la lengua, salivación intensa, irritación en los ojos o dificultad para respirar.

En algunos casos, cuando el animal llega a ingerir la oruga, las consecuencias pueden ser todavía más graves y requieren atención veterinaria urgente.

Por este motivo, los expertos recomiendan extremar la precaución durante los paseos por parques, pinares o zonas forestales, especialmente entre finales de invierno y principios de primavera, cuando las orugas abandonan los nidos.

En municipios del norte de Madrid como Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos o Colmenar Viejo, es habitual encontrar pinos en parques urbanos y caminos naturales, lo que hace que la presencia de procesionaria sea relativamente frecuente en esta época del año.

Los especialistas aconsejan:

• Mantener a los perros atados en zonas con pinos

• Evitar que olfateen filas de orugas

• Vigilar el suelo durante los paseos

• Avisar a los servicios municipales si se detectan nidos en los árboles

Si un perro toca o ingiere una procesionaria, los veterinarios recomiendan actuar con rapidez. Lo primero es alejar al animal de la zona y lavar la boca o la zona afectada con abundante agua sin frotar.

Después es fundamental acudir de inmediato a un veterinario, ya que las reacciones pueden avanzar rápidamente.

Cada año, la aparición de la procesionaria provoca avisos y campañas de prevención en diferentes municipios para reducir los riesgos en parques y zonas verdes.

Mientras tanto, los expertos recuerdan que la mejor protección sigue siendo la prevención y la vigilancia durante los paseos.