Cuida tu microbiota
El intestino, al igual que la piel y las mucosas, está poblado de microorganismos “beneficiosos”, que nos ayudan a gozar de una buena salud y que, en su conjunto, se conocen como microbiota.

Las bacterias buenas del tracto intestinal tienen, entre sus funciones más destacadas, el digerir los alimentos ricos en fibra, eliminar compuestos tóxicos, proteger las paredes intestinales, ayudar al correcto funcionamiento de nuestras defensas, y cuidarnos de la acción de los patógenos externos. Por eso, si no la «mimamos», aumenta el riesgo de sufrir síntomas digestivos, como malestar estomacal, gases, diarrea o estreñimiento.
Una microbiota alterada deja de ser funcional, así, cuidarla a diario debería de ser una prioridad para todos, y más después de los excesos navideños que, con toda seguridad, no han sido precisamente un “regalo” para el sistema digestivo.
Si quieres protegerla, toma nota:
• Controla el estrés. Si aumentan los niveles de cortisol, la barrera protectora del intestino se hace más permeable y deja que bacterias dañinas la crucen.
• Muévete. La práctica de ejercicio moderado, de forma habitual, actúa positivamente en el correcto funcionamiento del aparato digestivo.
• No te automediques. Sobre todo, la toma de antibióticos, puede inhibir el crecimiento de microorganismos beneficiosos para nuestra flora.
• Evita edulcorantes, refrescos, y fast food. Los ultraprocesados reducen las especies beneficiosas, y favorecen el crecimiento de microorganismos perjudiciales.
• Abandona el tabaco y limita el consumo de alcohol, resultan altamente nocivos a nivel digestivo.
Algunos alimentos nutren las bacterias, son los llamados Prebióticos. No te olvides incluir en tus platos:
• Cereales integrales.
• Plátano.
• Verduras de hoja verde.
• Alcachofas.
• Patatas, boniatos, arroz y pasta. Si los cueces y los dejas enfriar en la nevera 24h antes de consumirlos, favorecerás que se cree el almidón resistente, un verdadero manjar para nuestras “bacterias amigas”.
• Legumbres.
• Lácteos y fermentados (chucrut, kéfir, kombucha…).
• Setas.
• Manzana al horno.
• Zanahoria cocida.
• Té verde.
• Frutos del bosque
• Cacao puro.
• AOVE
• Aguacate
• Pescados grasos (mejor de pequeño tamaño), crustáceos y moluscos.
• Carne magra ecológica.
• Huevos ecológicos.
• Especias.
• Uvas.
• Frutos secos.