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Costa de Nā Pali, Hawái, un viaje único que no es fácil de hacer

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Una vez que hemos decidido volar a Hawái y al margen de todo lo que hayamos podido pensar hacer en estas míticas islas, recomendamos hacer un esfeurzo más y aventurarnos a acercarnos a la costa Na Pali. (Video)

Ya sea desde el aire o desde el mar, este parque estatal de Hawái en EE. UU. es un espectáculo para la vista, y uno codiciado.

Para acceder a esta tierra de acantilados espinosos y valles esbeltos en la isla de Kauai, necesitará reservar con anticipación para caminar. De lo contrario, tendrás que verlo desde lo alto así, o desde el agua navegando o remando. El nombre del parque, Nā Pali Coast, se refiere a la abrupta elevación de las crestas de 4,000 pies desde la playa: Nā pali se traduce del hawaiano como «acantilados altos».

En el noroeste de esta isla hawaiana se encuentra este territorio protegido, un escenario natural con escarpados acantilados de color verde esmeralda, cascadas, playas increíbles y exuberante vegetación.

Esta propuesta viajera es toda una tentación. Nos acercamos a Hawái, el fascinante archipiélago situado prácticamente en el centro del Pacífico Norte, un espectacular conjunto de islas e islotes. Son más de 130 caprichos volcánicos, aunque las islas principales son Nihau, KauaiLanai, Oahu, Molokai, MauiKahoolawe y, por supuesto, Hawái, también conocida como Isla Grande por ser la de mayor extensión y de donde el estado toma su nombre. En general, el archipiélago disfruta de un clima templado y muy agradable casi todo el año, lo cual explica su gran popularidad como destino turístico. 

El legendario capitán James Cook, figura muy activa en su afán por descubrir tierras lejanas, llegó a estas islas en el siglo XVIII y las bautizó con el nombre, ya en desuso, de Islas Sandwich en honor al conde de Sandwich, John Montagu, quien apoyó la exploración del Pacífico que encabezaba el intrépido británico. Más tarde, en el año 1959 este territorio pasó a ser el estado número cincuenta de los Estados Unidos de América

Nuestro destino se encuentra en una de las islas principales del archipiélago. Nos referimos a Kauai, la más antigua, geológicamente hablando. Este lugar posee unos paisajes fascinantes, entre los que se encuentra el territorio que hemos venido a visitar: el Parque Estatal Costa Na Pali, un escenario natural con escarpados acantilados de color verde esmeralda, cascadas, playas increíbles y exuberante vegetación. Un conjunto, situado en el noroeste de la isla, que da forma a una de las regiones más hermosas de Hawái. 

Na Pali significa ‘acantilados’, y no es casual. Millones de años de erosión han creado estas grandes y altísimas formaciones sobre el océano que llegan a alcanzar los 1.200 metros de altura y que dibujan el paisaje de este territorio hawaiano, creando un escenario natural sorprendente, casi mágico. 

A la costa Na Pali solo puede accederse a través del mar -en pequeños barcos, en catamarán o en kayak, por ejemplo- o realizando un itinerario a pie por un largo sendero, llamado Kalalau, de algo menos de 20 kilómetros que presenta un terreno bastante accidentado. Esto puede parecer un inconveniente, sin embargo, gracias a encontrarse en un lugar tan remoto ha conseguido conservarse virgen y mantener todo su encanto. 

A los pies de los grandes acantilados existen pequeñas playas y calas cuyas aguas son el hogar de una rica fauna marina: tortugas gigantes, delfines e infinidad de peces que son todo un espectáculo practicando buceo.

A lo largo del camino se reparten algunos valles en los que encontramos cascadas y una vegetación exuberante. Este rincón del mundo es tan bello que las autoridades del lugar lo cuidan con mucho mimo, hasta el punto de que no está permitido acampar más de cinco noches seguidas.

Hay muchos modos de explorar la Napali Coast, pero el acceso más seguro y las mejores vistas se logran por mar o por aire.

Sea cual sea el recorrido que elijas, el esplendor natural de la Napali Coast te dejará una profunda impresión en el alma.

Si decides visitar la costa de Na Pali en barco, por aquí te dejo algunas de las empresas que ofrecen este tipo de recorridos. Algunos tours ofrecen comidas, snorkel o excursiones al atardecer para que puedas personalizar.

Quizás la mejor manera de captar la magnitud de la Napali Coast es con un recorrido aéreo. La mayoría despega desde el Aeropuerto de Lihue. También podrás observar zonas panorámicas que son, en su mayor parte, inaccesibles por agua o tierra, como las majestuosas Manawaiopuna Falls, una caída de agua que se filmó para «Jurassic Park». Esta son algunas de las empresas que hacen el tour:

Si no te convence el helicóptero, tambien tienes la opción de hacer el tour en avioneta. Hay un número mucho menor de empresas que hagan este tipo de tours, y solo me ha dado confianza AirVentures.

Las mejores vistas de la costa de Na Pali se obtienen sin duda desde el mar o desde el aire, pero hacer alguna ruta de senderismo por el interior también es muy buena idea.

Kalalau Trail

Es una ruta dentro de Haena State Park. Hay dos opciones de ruta:

Kalalau Beach: la ruta completa es de 22 millas (35km) ida y vuelta. Para realizar esta versión es necesario pedir un permiso y se pueden solicitar con 90 días de antelación. El precio es de 35$/pp y noche. Los permisos de acampada de Kalalau INCLUYEN la entrada al Parque Estatal Hā’ena. Lo que si es necesario reservar es el parking nocturno.

Sin el permiso se puede hacer el camino desde la playa de Ke’e hasta la playa de Hanakāpīʻai y a las cascadas. Hasta la playa el camino es de 2 millas (3.2km) solo ida y desde este punto a las cascadas son otras 3 millas/ida (4.8km).

El Kalepa Ridge Trail técnicamente no es legal, aunque tampoco es ilegal. Aparece como un sendero abierto. Sin embargo, a su llegada descubrirá señalización que indica que el sendero está cerrado, pero verás que mucha gente accede. Nosotros teníamos dudas de si hacerlo o no, pero al final nos animamos al ver que no éramos los únicos.

Es un sendero cuesta abajo desde Kalalau Lookout en el Parque Estatal Koke’e. Hay puntos del camino que son peligrosos ya que transcurre al borde de la montaña, por la cresta y, además, hay riesgo de desprendimientos. No hace falta llegar hasta el final para disfrutar de las vistas panorámicas de la costa de Na Pali y el valle de Kalalau. Nosotros hicimos el camino hasta el punto donde nos sentimos seguros, no había porque jugársela, la caída podía ser bastante importante.