Educación

Cinco rutinas para que los niños mantengan el hábito de estudiar en verano

Compartir
Las vacaciones escolares son un periodo de descanso para los estudiantes, pero también pueden provocar que algunos conocimientos adquiridos durante el curso se olviden si no se mantienen determinados hábitos.

Los especialistas en educación coinciden en que no es necesario convertir el verano en una prolongación de las clases, aunque sí recomiendan realizar pequeñas actividades que ayuden a mantener la mente activa.

Uno de los consejos más repetidos es dedicar entre 15 y 20 minutos diarios a la lectura. Elegir libros adaptados a la edad y a los intereses de cada niño favorece el hábito lector y mejora la comprensión escrita sin que se convierta en una obligación.

Otra recomendación es aprovechar situaciones cotidianas para reforzar el aprendizaje. Hacer una lista de la compra, calcular el importe de una compra o leer un mapa durante una excursión son actividades sencillas que ayudan a practicar matemáticas y comprensión.

Los expertos también aconsejan limitar el tiempo frente a las pantallas y fomentar juegos de mesa, puzles o actividades creativas que estimulen la memoria, la concentración y el razonamiento.

Las visitas a bibliotecas, museos, parques naturales o actividades culturales también pueden convertirse en una forma de aprender durante las vacaciones de una manera diferente y entretenida.

• Leer todos los días al menos 20 minutos.

• Escribir un pequeño diario o redactar historias.

• Practicar cálculo mental en situaciones cotidianas.

• Reducir el tiempo de pantallas y apostar por juegos educativos.

• Participar en actividades culturales y de naturaleza.

El objetivo no es sustituir el descanso, sino mantener una rutina ligera que facilite la vuelta a las aulas cuando finalicen las vacaciones.