Cultura y entretenimiento

Asesinatos en otoño: 2 novelas que nos acompañarán en este cambio de estación

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El otoño es también el momento en el que comienza el curso, muchas veces el inicio de una época nueva. Espero que sea así para todos y mejor si lo pasas bien en los momentos de descanso, aunque sea con asesinatos.

Una novela que te puede agradar es El secreto, de Donna Tartt, en la que el paso a la universidad se convierte en un tránsito hacia el asesinato. Del crimen también nos habla Leonardo Padura a través de su detective Mario Conde en Paisaje de otoño. El asesinato de un empresario sin escrúpulos desencadena una trama que profundiza en la corrupción del sistema.

El secreto – Donna Tartt

La tensión de la novela psicológica y el ritmo del thriller se dan cita en esta crónica de una juventud que le pide demasiado a la vida sin saber bien qué entregar a cambio.La vida no es fácil en un college de Nueva Inglaterra si eres un chico modesto y falto de afecto que llega de California, y Richard Papen lo sabe; por eso agradece que lo admitan en un pequeño grupo de cinco estudiantes capitaneados por un profesor de literatura clásica con mucho carisma y pocos escrúpulos. Los chicos sueltan comentarios en griego y se ríen de la ingenuidad y la torpeza de los demás, pero bien mirado se pasan el día bebiendo y engullendo pastillas, hasta que un mal día lo que parecían chiquilladas se convierten en asuntos donde la muerte tiene algo que decir. Es entonces cuando Richard y su pandilla descubren qué difícil es vivir sin máscaras y qué fácil es matar sin remordimientos.

Paisaje de otoño – Leonardo Padura

Una investigación que conducirá al detective Mario Conde hasta una antigua trama de corrupciones en la Cuba postrevolucionaria.

Una noche de otoño, unos pescadores descubren un cadáver en la playa del Chivo, en La Habana. La víctima, Miguel Forcade Mier, ha sido asesinada con una saña brutal, casi inexplicable. Este crimen removerá una antigua trama de corrupciones y viejas ambiciones frustradas, ya que, en efecto, en los años sesenta Forcade había dirigido oficialmente las expropiaciones de bienes artísticos requisados a la burguesía tras la Revolución. Pero, después de acumular poder, influencia y, seguramente, no pocas envidias y resentimientos, en 1978 Forcade decidió, sin motivo aparente, sumarse al exilio de Miami. Sin embargo, poco antes de su asesinato, había vuelto misteriosamente a Cuba, casi como si hubiera querido recuperar algo muy valioso y cuya existencia sólo él conocía. Como el caso se presenta delicado, ¿quién mejor para dar con el asesino que el teniente investigador Mario Conde, viejo zorro en esos menesteres, al parecer sin nada ya que perder?