Moda y Tendencias

Uñas después del verano: El truco para recuperar su fuerza y volver a lucir unas manos impecables

Compartir

El sol, el cloro, la sal y el uso continuado de esmaltes pueden dejar las uñas más frágiles y secas. Estos son los cuidados que ayudan a recuperar unas uñas bonitas y saludables

Después del verano no solo la piel necesita una dosis extra de hidratación. Las uñas después del verano también pueden acusar los efectos del sol, el agua del mar, el cloro de las piscinas y los cambios constantes de esmalte. Es habitual que aparezcan más secas, quebradizas o con tendencia a abrirse en capas. El otoño se convierte así en un buen momento para recuperar el cuidado de las uñas y devolverles un aspecto saludable.

Cuando las uñas están débiles, los tratamientos específicos pueden convertirse en un buen aliado. Las fórmulas con ingredientes de origen vegetal, vitaminas o activos acondicionadores ayudan a mantener la placa ungueal protegida y mejorar su aspecto mientras crece. Además, algunos tratamientos aportan brillo y un acabado uniforme que permite llevar las uñas cuidadas incluso sin recurrir a una manicura de color.

Una opción interesante son los tratamientos tipo Nail Perfector (Semilac), que además de proporcionar un acabado brillante y natural están pensados para reforzar y proteger la uña. Su aplicación regular puede ayudar a mantenerlas con mejor aspecto y a reducir la sensación de fragilidad.

En cualquier rutina de cuidado de las uñas, las cutículas suelen ser las grandes olvidadas. Sin embargo, mantenerlas hidratadas ayuda a conservar la piel que rodea la uña flexible y con un aspecto cuidado. Los aceites específicos para uñas y cutículas, especialmente aquellos formulados con aceites vegetales y vitamina E, aportan nutrición y ayudan a combatir la sequedad.

Además, son muy fáciles de incorporar a la rutina: unas gotas sobre cada cutícula y un pequeño masaje son suficientes. Puede utilizarse después de la manicura o como cuidado diario, especialmente por la noche, cuando tenemos más tiempo para dejar que el producto actúe.

No hace falta complicar el cuidado de las uñas. Mantenerlas a una longitud cómoda, utilizar una lima adecuada, hidratar las cutículas a diario y recurrir periódicamente a un tratamiento fortalecedor puede marcar la diferencia. También conviene darles algún descanso entre manicuras especialmente intensas y utilizar guantes cuando vayamos a manipular productos de limpieza.

Porque recuperar las uñas después del verano no requiere grandes esfuerzos, sino constancia. Con unos minutos de cuidado cada día es posible devolverles hidratación, brillo y ese aspecto saludable que hace que incluso una manicura sencilla luzca mucho mejor.