Los españoles tienen que recurrir a sus ahorros
Mientras el verano discurre entre tertulias capitalizadas exclusivamente por los problemas en los que se ha metido Rubiales y en las que nos explican el perfil de Daniel Sancho y su familia, la realidad inmediata es que los desafíos a los que se enfrenta la economía española son enormes.
Agustín Martín

La elevada inflación sigue siendo uno de ellos, aunque no es un problema únicamente español y el alza de los precios es un fenómeno que afecta a todos los países de Europa.
Todos hemos comprobado la subida de costes en todos los ámbitos: desde la energía, los paquetes vacacionales o la cesta de la compra.
En esta última, productos como como el aceite han sufrido un incremento desde hace dos años (Julio 2021 a Julio del 2023) del 62,4%, la leche entera un 45,1% o los huevos un 38,1%… En un país en el que somos productores de estos tres ejemplos.

Son múltiples los efectos que se producen por estos aumentos de precios, y uno de ellos ha sido que muchos españoles han tenido que recurrir a sus ahorros.
Según los datos actualizados del Banco de España, las familias han retirado 12.286 millones de euros de sus depósitos bancarios (de julio 2022 a julio de 2023). Un dato importante porque estamos ante la mayor reducción de las tasas de ahorro desde octubre de 2012.
Los principales motivos de las retiradas parecen ser: el mencionado rallyl alcista de precios, al encarecimiento de los préstamos (tanto el crédito nuevo como las hipotecas a tipo variable) y también la búsqueda de alternativas más rentables donde utilizar el ahorro por la escasa remuneración que ofrece la banca española (situación que daría para otro artículo).
Esta retirada no solo se ha dado en particulares, estamos ante un fenómeno al que las empresas no han sido inmunes siendo las cifras de retirada de las compañías similares a la de las familias.
La retirada interanual de depósitos bancarios (Hogares más empresas no financieras) asciende hasta los 25.338 millones de euros, casi un 2% de los depósitos totales que poseen entre ambos.
Pero no todas las familias disponen de fondos, y son quienes no tuvieron capacidad de ahorro a quienes le afecta de una manera rápida y directa esta inflación, debiendo reajustar su consumo para compensar la subida de precios.
Los que acuden a sus fondos para compensar el consumo muy seguramente lo hacen pensando en que esto es temporal, nuestra querencia a mirar hacia atrás y buscar volver a escenarios anteriores no se suele cumplir.
Los tipos de interés se van a seguir manteniendo en estos márgenes, incluso se seguirán elevando, de seguir con una inflación alta y ahí está el impacto en las hipotecas variables (2 de cada 3 en España).
Tampoco parece que haya una solución a corto plazo al encarecimiento del precio de la energía y que repercute en los precios.
Esta situación supone un empobrecimiento paulatino de las familias españolas y una reducción del consumo.
Lo expuesto es uno de los grandes retos que tiene España en el corto plazo junto a muchos otros. Y mientras esto ocurre acudimos a una investidura de donde saldrá nuestro próximo Presidente del Gobierno en la que poco o nada se habla de estos problemas y que parece estar condicionada única y exclusivamente por los intereses de los partidos nacionalistas que serán los que decidan