Estreno en Kinépolis: ‘Bring Her Back’, el autismo y la manipulación psicológica
Es una película sobre el dolor que se niega a morir. No porque se cure, sino porque se recicla: cambia de forma, se camufla, se vuelve rutina.
BettyGS
Los hermanos Philippou dejan atrás el frenesí adolescente de Talk to Me para meterse en terrenos más venenosos: ya no les interesa las apariciones sino los vínculos. Bring Her Back es una historia familiar que parece otra cosa: aquí la maternidad está construida con pedazos de una hija muerta, la casa es un cuerpo infectado y el cuidado es una forma paciente de manipulación.
La película no empieza con una aparición ni con un susto: empieza con una muerte. Un baño, un cadáver, dos adolescentes que quedan huérfanos y sin rumbo. Andy (Billy Barratt), el hermano mayor, tiene una responsabilidad que le queda grande: cuidar a Piper (Sora Wong), ciega y frágil, que necesita protección.
La casa de una ex asistente social, Laura (Sally Hawkins), se presenta como refugio temporal, pero termina funcionando como laboratorio de manipulación psicológica. Por allí deambula Oliver (Jonah Wren Phillips), el hijo autista de Laura, que recorre los rincones con la presencia fantasmal de quien ha visto demasiado.
Sinopsis
Cuenta la historia de Laura, una madre que ha perdido a su hija, y que, en un afán por reconectar con ella, investiga sobre rituales para atraer ángeles, aunque con los ángeles también vienen los demonios. Los testigos de todo esto son un hermano y una hermana, adoptados por Laura, quienes descubren un ritual aterrador en la aislada casa de su nueva madre adoptiva.
Aunque Bring Her Back comparte algunos elementos narrativos con Talk to Me como los rituales y la conexión con quienes ya no están en un afán de detener el duelo, lo cierto es que por ahora, las primeras declaraciones sobre esta película advierten que es más impactante esta segunda entrega que la primera (o al menos es más real y cruda).