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Época de garrapatas: así debes quitárselas a tu perro

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Las garrapatas pueden transmitir enfermedades graves a los perros, como la ehrlichiosis o la babesiosis, que afectan a su sistema inmunitario y pueden ser potencialmente mortales.

La época de garrapatas coincide con los meses de más calor, tras las lluvias de esta primavera, y puede suponer un riesgo grave para la salud de los perros si el parásito ha esquivado los antiparasitarios y se ha enganchado al animal. Aunque muchos dueños creen saber cómo eliminarlas, existen errores comunes que pueden poner en peligro al animal. Una veterinaria especializada ha explicado paso a paso el método correcto para quitarlas sin causar daños ni transmitir enfermedades.

Uno de los principales fallos es aplicar productos como aceite, alcohol, vaselina o limón para que la garrapata se suelte. Este tipo de remedios caseros pueden provocar que el parásito regurgite mientras sigue enganchado, aumentando el riesgo de contagio de enfermedades como la ehrlichiosis o la babesiosis. También se desaconseja arrancarla con los dedos, ya que al aplastarla puede liberarse su contenido sobre la piel del perro.

El primer paso es despejar bien la zona donde se encuentra adherida la garrapata, apartando el pelo colindante. A continuación, hay que utilizar unas pinzas especiales, aunque también pueden servir unas pinzas de depilar, y colocarlas lo más cerca posible de la piel del animal. Debemos asegurarnos de agarrar bien la cabeza y tirar en la misma dirección en la que está clavada, sin girar ni hacer fuerza brusca.

Si la extracción se realiza correctamente, la garrapata debe salir entera, con la cabeza incluida. En algunos casos puede incluso llevarse un pequeño trozo de piel del perro. Si queda algún resto en el interior, existe riesgo de infección, por lo que es fundamental desinfectar la zona con betadine o clorhexidina. También se recomienda observar al animal durante los días posteriores por si aparece fiebre, letargo u otros síntomas anómalos.

Como detalle curioso y preocupante, la veterinaria recuerda que las garrapatas segregan una sustancia anestésica cuando se enganchan, lo que impide que el perro sienta molestias y dificulta que el dueño detecte el parásito a tiempo. Por ello, debemos revisar el pelaje del perro con frecuencia durante los meses de primavera y verano, especialmente tras paseos por zonas con vegetación o presencia de otros animales.