El pájaro-mariposa de las rocas («Treparriscos»), elegido ave del año
El treparriscos es una de las aves más amenazadas de nuestras montañas. La organización conservacionista SEO/Birdlife espera que la elección contribuya a proteger su hábitat y preservar sus poblaciones.
LMN
Los cortados rocosos de los mallos de Riglos, en Huesca, conforman el hábitat característico para una de las aves más bellas, más esquivas y más escasas de la fauna ibérica: el treparriscos (Tichodroma muraria), que como su nombre vulgar indica vive pegado a los riscos, trepando por la roca y revoloteando arriba y abajo por los peñascos calcáreos más elevados y en apariencia inertes, en los que sin embargo este pájaro de montaña halla morada y alimento. Se trata de un ave insectívora que se alimenta básicamente de los invertebrados que captura entre las grietas de las paredes rocosas o en los huecos, fisuras y repisas con algo de vegetación.
Poco más grande que un gorrión, aunque más esbelta y con un pico más largo y afilado, la principal característica del treparriscos es su elegante plumaje, en el que combina los tonos cenicientos con el vivo color granate de sus alas y el blanco níveo del babero. Pero también destaca su forma de revolotear entre las rocas, con un delicado batir de alas que resulta muy semejante al de las mariposas. Quizá debido a ello, a su refinada belleza y a la admiración que despierta entre los ornitólogos, acaba de ser escogido como Ave del Año.
Un concurso cada vez más popular
Organizado por la oenegé conservacionista SEO/Birdlife, la votación de este año para elegir a la protagonista de esta popular campaña, en la que han participado alrededor de siete mil amantes de los pájaros, ha estado muy reñida entre los tres finalistas escogidos por la organización, todos ellos habitantes de nuestras cumbres y por lo tanto directamente amenazados por el cambio climático, que está poniendo en riesgo sus hábitats.
Finalmente el treparriscos se impuso en una ajustada final, con algo más del 36% de los votos, al no menos espectacular pachiazul, que obtuvo casi el 34%: apenas un puñado de votos más que el gorrión alpino, el bellísimo pariente montañero del que habita nuestras calles y que con cerca del 30% quedó en tercer lugar. El propósito de SEO/Birdlife con este popular concurso, que viene llevándose a cabo desde hace 36 años, es concienciar sobre las amenazas para las aves silvestres y sus hábitats y reclamar medidas para su conservación y mejora.
El treparriscos, que se distribuye por zonas de montaña de Eurasia, tiene en España su área más occidental de distribución. Dado que su hábitat es bastante poco accesible y la especie es relativamente difícil de detectar, son muchas las incógnitas sobre su estado de conservación, por lo que no se dispone de información precisa sobre el tamaño poblacional ni la tendencia que presenta.
En el caso de nuestra ave del año, como todas las aves de alta montaña, tiene un alto grado de especialización y su ciclo vital está adaptado a unas condiciones muy concretas de temperatura, innivación y precipitación cuya variación puede dar lugar a graves alteraciones, tanto de la calidad como de la cantidad de hábitats adecuados para establecerse.