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Consejos para que los virus otoñales no te enfermen

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Los cambios de temperatura, el frio y la humedad, hacen que los microorganismos causantes de las infecciones respiratorias, tengan un mayor protagonismo en esta estación del año, lo que se traduce en un aumento del número de catarros, gripe, bronquitis, y otitis, entre otras enfermedades.

Aunque todos estamos expuestos a ellos, y podemos caer enfermos, seguir unas sencillas recomendaciones puede ayudarte a evitarlos:

  • Opta por consumir alimentos otoñales: Granadas, higos, castañas, calabaza, castañas, setas, batatas, boniatos, pimientos, uvas, manzanas o remolacha, aumentarán tus defensas si los comes de forma habitual. Al tratarse de alimentos de temporada, su aporte en vitaminas y minerales es mayor, tanto por encontrarse en su punto óptimo de maduración, como por tratarse de productos nacionales, lo que evita la pérdida de nutrientes debido los largos traslados a los que muchas veces se someten desde otros países.
  • No te olvides de las vitaminas y minerales que te ayudan a estar fuerte, principalmente las vitaminas C y E, y minerales como el selenio y el zinc. Para ello, consume frutas cítricas, legumbres, semillas, frutos secos, y verduras de hoja verde con regularidad.
  • Toma infusiones: cuando empieza a marcharse el calor apetecen más. Si te decides por la manzanilla, el rooibos, el romero, el té verde o la equinácea, ayudarás a fortalecer tus defensas.
  • Si el sol ya no es tan intenso, puedes dar paseos al aire libre sin protección solar, asegurándote de recibir sus rayos, sobre todo, en brazos, escote y piernas. Esto propiciará la síntesis de vitamina D, reforzando tu sistema inmune, y favoreciendo la absorción de calcio para mantener unos huesos sanos y fuertes.
  • Duerme bien. Aprovecha esta época en la que las temperaturas no son extremas para descansar mejor. Un sueño reparador contribuye a mantener sano el sistema inmunológico, evitando que enfermemos. Quienes no duermen lo suficiente, se ha comprobado que se contagian más frecuentemente de virus estacionales, además de desarrollar un mayor riesgo de padecer diabetes Tipo II, entre otras enfermedades crónicas.
  • Tómate tu tiempo para el relax. No necesitas marcharte a un balneario, con dedicarte unos minutos de tu tiempo a diario, es suficiente para disminuir la ansiedad y fortalecer las defensas. Técnicas de respiración consciente y controlada, visualizaciones tomando conciencia del propio cuerpo, escuchar música relajante, iniciarse en la aromaterapia, o simplemente disfrutar de un buen libro en un ambiente tranquilo (mucho mejor si se hace en contacto con la naturaleza), son terapias no farmacológicas y preventivas ante las infecciones.
  • No seas pesimista. Tener un buen concepto de uno mismo, ser positivo ante las adversidades, practicar el “si no ha sucedido, no me preocupo, y si ocurre, me ocupo”, es otra manera de mantenerse sano, sobre todo a nivel mental, lo que va a repercutir en la salud en general.