Triatlón: El golf del Siglo XXI

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Natación, ciclismo y carrera a pie. Tres disciplinas deportivas exigentes en si mismas, se suman para dar lugar a un deporte tan exigente como saludable, que se ha erigido como la máxima expresión de disciplina, constancia y superación.

De origen incierto, historiadores apuntan a Francia en la segunda década del S. XX como lugar donde se dieron los primeros conatos de carreras que incluían las tres disciplinas. Pero no fue hasta finales de los 70 y quizás con más mito que realidad, cuando tres marines estadounidenses especializados en cada disciplina respectivamente, se retaron en Hawái, para demostrar cual era el deportista más completo y con ello dieron lugar al triatlón de larga distancia conocido popularmente como Ironman y que contempla 3.8km a nado, seguidos de 180km de bicicleta, terminando con 42km de carrera a pie.

Desde entonces, hemos visto como de ser un deporte residual, practicado casi en exclusiva por bomberos, policías y miembros de las fuerzas armadas, se han ido sumando muchos otros segmentos de la sociedad, hasta el punto en que se ha convertido en el deporte de moda entre consultores, banqueros y ejecutivos, a pesar de la alta demanda de tiempo y energía que precisa.

¿Qué ha llevado al triatlón a convertirse en el deporte de moda a pesar de su alta exigencia? Una mayor concienciación sobre los beneficios mentales y físicos de la práctica deportiva, un nuevo estereotipo de belleza más natural alejado de la hipertrofia, la idoneidad de alternar deportes para evitar lesiones y una creciente ambición de superar retos en un camino de autoconocimiento para algunos y de reconocimiento social para otros. Pero sobre todo, un efecto cadena en el que nadie se quiere quedar atrás. Afortunadamente hay modalidades de corta, media y larga distancia que facilitan el acceso a este deporte y se adaptan a las cualidades de cada deportista.

Imagen de Gustavo López Van Dam durante un triatlón

Que los ejecutivos se hayan subido a la ola del triatlón, explica en cierta medida el crecimiento exponencial de modelos y precios de bicicletas y material de triatlón, o el número y tarifa de las inscripciones a carreras. Al común de los mortales le sorprendería saber que hoy en día no es extraño encontrar bicicletas de 13mil euros en los catálogos de los principales fabricantes, o que la inscripción a un Ironman puede estar entorno a los 700€. Pero lo cierto es que hoy en día es un deporte popular y a pesar de los esfuerzos económicos necesarios, cada vez aglutina más deportistas de todas las edades y estratos sociales.

Pero si tiene algo característico el triatlón, es que es tremendamente adictivo. A pesar del sacrificio que supone su entrenamiento diario, el ser capaz de rendir al máximo en tres disciplinas diferentes y de forma continuada durante horas, produce una sensación de plenitud y conexión que es muy difícil encontrar en otros deportes y ámbitos. Por tanto, moda si, pero probablemente con vocación de quedarse.

Gustavo López Van Dam