“Respect”, un documental sobre Aretha Franklin, una vida de abusos, alcohol y drogas

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El próximo 26 de septiembre se estrenará en España lo que se ha llamado “biopic” sobre la vida de la reina del soul que no muestra en su totalidad lo que fue la vida tormentosa de Aretha Franklin, pero que es el único documental autorizado por sus familiares.
BettyGS

Todo giraba en casa de los Franklin alrededor de la música y del padre, progresista y activista social, muy amigo de Martin Luther King. A aquella casa iban a tocar y cantar Duke Ellington y Ella Fitzgerald, entre otros. Aretha se crio mecida por el góspel. Pronto asombró por su fabuloso talento musical: escuchaba una pieza y la tocaba al piano inmediatamente y a la perfección. Tenía un don natural propio de los genios.

Muchos fueron los demonios que la persiguieron en vida; una tormentosa infancia marcada por la muerte de su madre y un padre controlador la llevaron a convertirse en adulta cuando era una niña. Con 13 años ya se codeaba con los grandes del góspel, como Sam Cooke o Clara Ward, pero también cayó en una espiral de sexo, a menudo con artistas de la industria que le sacaban muchos años. A los 15 años ya tenía dos hijos de padres desconocidos.

Después se casó con Teddy White, un proxeneta que tomó las riendas de su carrera y que la maltrataba física y psicológicamente. Aunque Aretha siempre fue conocida por su su imparable presencia sobre el escenario, que llenaba con su potente voz, su turbulento pasado y una adolescencia adelantada la habían convertido en una mujer llena de inseguridades que ocultaba tras su música y esos ciertos aires de diva que adquirió con el tiempo y que la hacían ser extremadamente competitiva y desconfiada. También arrastró problemas de salud mental toda su vida, manteniendo una insalubre relación con el alcohol, las drogas y la comida.

Cuenta David Ritz (su principal biógrafo) que en el mundillo del góspel reinaba la promiscuidad. Tras alabar a Dios en los escenarios, los artistas se entregaban al sexo. Incluso se rumoreó que su padre la había dejado embarazada, algo que se desmiente en la biografía que ahora se publica en España Aretha Franklin. Apología y martirologio de la reina del soul, donde se cuentan cosas que a Aretha Franklin le molestaron. Durante toda su vida enmascaró sus penas y debilidades. Se empeñó en mostrar solo la cara y ocultar la cruz. Jamás quiso desvelar quién fue el padre de su primer hijo ni del segundo.

Todas sus grabaciones fueron éxitos

Aretha Franklin fue una gran diva, de las más grandes de la historia de la música. La revista Rolling Stone la coronó en el primer lugar de su lista de los cien mejores cantantes de todos los tiempos. Colocó más de cien canciones en la lista Billboard; su álbum Amazing grace es el más vendido de la historia de la música góspel. Ganó 19 premios Grammy; fue la primera mujer reconocida en el Salón de la Fama del Rock and Roll y cantó en momentos memorables como el funeral de Martin Luther King y la toma de posesión de Barack Obama.

Se casó (por primera vez: tuvo tres maridos) a los 25 años con Ted White, «uno de los proxenetas más elegantes de Detroit», según Etta James. Entonces no era raro que a las nuevas cantantes las protegieran proxenetas. Billie Hollyday y Sarah Vaughan también tuvieron su ‘protector’. «Formaba parte de la industria musical. Los proxenetas nos pagaban y nos protegían. También nos pegaban. Éramos unas chiquillas con ganas de triunfar a cualquier precio y buscábamos a hombres que nos consiguieran lo que quisiéramos», ha confesado Etta James. Ted White ayudó a promocionar la carrera de Aretha con el dinero que ganaba una de sus chicas más activas.

Ted y Aretha fueron una especie de Ike y Tina Turner. También en el maltrato. El matrimonio acabó con una orden de alejamiento para Ted. A partir de entonces, su mánager fue su hermano Cecil. Mejor alguien de la familia, porque Aretha no se fiaba de nadie. Y con los años fue a peor.

Ella transformaba las canciones, las hacía suyas. Lo hizo con Respect, un exitazo épico. Otis Redding había compuesto el tema desde la visión masculina, Aretha cambió la perspectiva y lo convirtió en un himno femenino. Aquella canción de 1967 generó muchas lecturas políticas, sexuales y raciales.

Padecía crisis nerviosas, angustia, inseguridades. Y las combatía bebiendo. Jamás reconoció sus debilidades, salvo el miedo a volar que condicionó su carrera. Tuvo pérdidas muy dolorosas.

A su padre (al que adoraba) le dispararon durante un robo en su casa de Detroit y estuvo cinco años en coma. Aretha convertía el dolor en furia. Se enfadaba con todo el mundo. En el mismo funeral de su padre tuvo una bronca con sus hermanas porque creyó que querían entrar antes que ella en la iglesia. Los aires de diva la hacían imposible.

Se iba quedando sola. Se encerraba en casa. Cancelaba conciertos. Se lo consentían porque era la reina del soul. Porque, como dijo James Cleveland, «era capaz de emocionar a la gente cantando las páginas amarillas». Murió en 2018, a los 76 años. Tuvo un funeral regio, acudieron estrellas de la música, Bill y Hillary Clinton. Y Barbra Streisand.

Jennifer Hudson hará de Aretha Franklin

Jennifer Hudson, que saltó a la fama tras ser finalista en ‘American Idol’ en 2004, encara ahora un nuevo reto con ‘Respect’, donde se enfrenta a todos los demonios que vivió Aretha en su odisea por convertirse en la reina del soul.

Escogida en vida por la propia Aretha, la presión recae sobre Hudson, quien recibe alabanzas por su actuación en una película que, según las críticas, no termina de brillar. Hudson muestra sus grandes habilidades vocales –de las que ya hizo gala en ‘Dreamgirls’ cantando el mítico ‘And I’m Telling You I’m not Going’, versionado hasta la saciedad-, aprendió a tocar el piano para el papel y canta en directo algunos de los temas más icónicos de Aretha, entre los que se encuentran ‘(You make me feel like) A natural woman’ y, por supuesto, ‘Respect’.

Además, su amistad con la artista le enseñó que “era muy regia y prestigiosa, aunque se protegía de alguna manera. Era muy privada, pero muy orgullosa“, analizó. También la definió así David Ritz, su principal biógrafo, como decimos, que ha escrito dos biografías sobre Franklin. “Para Aretha, el dolor era la parte más privada de una persona”, admitió el autor, cuyo segundo texto, ‘Apología y martirologio de la reina del soul’, no contó con el beneplácito de Aretha por revelar demasiado sobre su vida privada.