Las ciudades se llenan de gatos abandonados, un problema de difícil solución

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Los felinos abandonados forman grupos cada vez más numerosos en las ciudades. Un proyecto de ley pretende protegerlos en contra de la opinión de científicos y veterinarios.
LMN

Los gatos están entre nuestras mascotas favoritas y hay cerca de seis millones de felinos en los hogares españoles, una cifra que se incrementó con la pandemia.

El problema llega cuando los dueños se hartan o se decepcionan y son abandonados. Así es como surge otro fenómeno que cada vez preocupa más a los veterinarios, a los biólogos, a los animalistas y a la sociedaden general: las colonias de gatos en zonas urbanas.

Estos animales sin dueño son alimentados y cuidados por grupos de voluntarios. Sin embargo, las condiciones de vida de un animal doméstico en la calle no suelen ser las ideales. Además, estas colonias felinas pueden ser un foco de infecciones y problemas sanitarios.

Por otra parte, el gato es un cazador nato, así que cuando estas poblaciones se multiplican pueden suponer un peligro para otras especies. En mayor o menor medida, casi todo el mundo está de acuerdo con estas apreciaciones, pero no con la solución.

El Proyecto de Ley de protección, derechos y bienestar de los animales, que inició su tramitación recientemente en el Congreso de los Diputados, entra de lleno en esta cuestión y plantea proteger y apoyar estos grupos de animales, garantizando que sean alimentados y tengan cuidado veterinario a cargo de los ayuntamientos.

La idea es reconocerun estatus oficial a sus cuidadores voluntarios, prohibir el sacrificio de los animales y optar por la esterilización, lo que se conoce como ‘Método CES’ (CES: Capturar-Esterilizar-Soltar). La idea convence a los grupos animalistas, pero genera el rechazo de los expertos.

El pasado mes de abril, cuando este texto tan solo era un anteproyecto, un grupo de científicos ya publicó en la revista de la Sociedad para la Biología de la Conservación (más conocida por su nombre en inglés, Society for Conservation Biology, agrupa a miles de profesionales de todo el mundo). En ella, analizan este problema, empezando por explicar que nuestra preocupación por los animales tiene importantes sesgos, con «preferencia por los vertebrados carismáticos, familiares y bellos».

Sin embargo, cuando estas preferencias se transforman en instrumentos legales, «pueden poner en peligro la conservación de la biodiversidad», advierten.

El hecho de que la futura ley vaya a prestar especial atención a las colonias de gatos, «entra en conflicto con varias leyes europeas y españolas y estrategias de gestión clave para la conservación de la biodiversidad», lamentan los expertos.

Según explican, el modelo que se plantea va a conducir a un mantenimiento e incluso un incremento de los gatos asilvestrados, lo que puede suponer «devastadores impactos en la biodiversidad», escriben reconocidos especialistas.

El Consejo General de Colegios Veterinarios de España y los profesionales de este sector coinciden en estas críticas. «El problema que generan las colonias es triple», afirma el veterinario Juan Palacios en referencia al estado en el que se encuentran los gatos que las integran, a las enfermedades que les acompañan y a las especies que se pueden ver perjudicadas por la acción de estos felinos. 

En primer lugar, el bienestar de los propios animales en la calle dista mucho del que puede tener una mascota en un hogar. «Aunque algunos grupos están gestionados por ayuntamientos o por voluntarios y se les da de comer, están expuestos a enfermedades y ataques en forma de gamberradas», comenta. En segundo lugar, estos grupos son un foco de patologías parasitarias e infecciosas. «España es un país libre de rabia, pero las colonias felinas son un caldo de cultivo potencial para garrapatas, pulgas y parásitos intestinales«, advierte. Los expertos citan, en especial, la toxoplasmosis, enfermedad provocada por el parásito ‘Toxoplasma gondii’.

La idea de que los gatos pueden ser un peligro nos puede resultar difícil de asimilar, porque tradicionalmente identificamos el papel de los gatos como muy positivo frente a los roedores. Sin embargo, no es exactamente como nos lo imaginamos. «Cazan ratones, pero no ratas, porque son más grandes y no se atreven con ellas», afirma Pascual. La mejor prueba está en un curioso estudio que se llevó a cabo en Nueva York, que tiene un gran problema con las ratas.

Al analizar la dieta de los felinos callejeros, los investigadores comprobaron que, incluso en las colonias que eran alimentadas, no se privaban de cazar otros animales, pero no encontraron ni una sola muestra de rata.

La solución es muy difícil

¿Qué problema hay con la idea de capturar, esterilizar y soltar los ejemplares de una colonia felina? «Los estudios dicen que para que funcione tienes que llegar a castrar a más del 70% de los animales y esto es complicado, porque coger un gato no es fácil», comenta el veterinario, sobre todo porque están asilvestrados «en un medio relativamente hostil».

En su opinión, el ‘Método CES’ puede ser «paliativo, pero no resuelve el problema». En ese sentido, si el actual proyecto de ley no cambia antes de ser aprobado, iría por el camino equivocado, porque no solo aconseja este método, sino que promociona que las colonias estén alimentadas y cuidadas por voluntarios, lo cual causa bastante inquietud entre los veterinarios. «Quizá haya algún ayuntamiento donde la gestión se haga más o menos bien, pero entiendo que no va a ser una prioridad presupuestaria. Alimentar a los gatosaumenta el problema y es posible que fomente el abandono si los vecinos de una localidad saben que, en caso de deshacerse de su mascota, sería cuidado en la calle», asegura Pascual.

La propuesta «es bienintencionada, eso está claro», reconoce, «pero puede tener impactos negativos». Según los veterinarios, como mínimo debería aceptarse que . «Habría que recogerlos y llevarlos a los refugios de animales para intentar que sean adoptados e incluso no descartar el sacrificio de los que estén en peor estado», algo que, en principio, se descarta en el proyecto de ley. Aunque no están en contra de que un pequeño porcentaje pudiera volver a las calles, los expertos creen que hay que poner el foco en reducir el tamaño de las colonias.

No obstante, tampoco hay que olvidar el origen del problema: «Si la gente sigue abandonando gatos, es imposible resolverlo. Por eso, lo primero sería educar para erradicar esta práctica y penalizar a quien lo haga», indica. Un avance importante sería que todos los gatos contasen con un chip, algo que aún está muy lejos de ser una realidad. Además, abogan por campañas específicas no solo para evitar el abandono, sino para promover la adopción de los felinos que sean recuperados de las calles.