La llegada de los “minimalistos”

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Uno de los problemas de salud que adquirimos desde pequeños es que nos pusieron zapatos. Por un lado nos libraron de cortes y heridas en los pies.
Jesús Serrano

Nos permitieron meternos por terrenos pedregosos, jugar al fútbol o librarnos de algún pisotón que otro… Pero por otro lado nos atrofiaron la musculatura, deformaron los dedos e impidieron que el pie tuviera un correcto desarrollo. La moda agrava todo esto: zapatos excesivamente estrechos, con mucho “drop” o tacón y con elementos amortiguadores… En definitiva, nos modificaron completamente la naturaleza del pie. 

Seguro que todos hemos visto esas imágenes de las mujeres jirafa en Tailandia. Desde niñas se van poniendo aros que van alargando su cuello. Todos pensamos en la barbaridad que supone eso para la salud de esas mujeres y nos choca enormemente. Pues lo mismo ocurre en nuestra cultura con el calzado: zapatos con forma de “zapato” totalmente alejada de la forma de un pie. ¿No sería más adecuado fabricar calzado con forma de pie? Que el 95% de nuestro día fuéramos descalzos o con zapatos que respetaran la forma de nuestro pie. Y solo puntualmente nos pusiéramos un zapato de tacón para un evento, unas botas de fútbol u otro calzado indicado para una actividad determinada. Desde luego las marcas de calzado “a la moda” están destrozando los pies de la humanidad. Menos mal que van aflorando marcas concienciadas con este tema y pronto veremos a las grandes empresas de calzado fabricando estos modelos saludables: calzado minimalista. 

Todos los días en consulta vemos pies patológicos. No solo por que se haya hecho un esguince el paciente sino por sus dedos deformados, juanetes o neuromas. Pies planos y cavos. Dedos en garra, metatarsos “caídos, etc. Todos ellos provocados en gran medida por el uso excesivo de un calzado inadecuado. Y si, me atrevo a señalar directamente a la moda. Esta tiene que cambiar. 

Somos ya muchos profesionales sanitarios que advertimos de este problema. Un pie deformado, un pie atrofiado, un pie que no trabaja correctamente no solo sufre él mismo, sino que hace tambalear todo el edificio corporal. Pacientes con problemas de rodilla por la falta de estabilidad del pie. Pacientes con problemas de cadera por debilidad del arco plantar. Problemas de gemelo, espalda y de equilibrio por unos pies que no funcionan. ¡Que están medio muertos!

Todo entrenamiento global debe comenzar por un entrenamiento del pie desnudo. Sin calzado y sin calcetines. Quizá ayudando a esos dedos con unos separadores de silicona que los alineen correctamente. Volver a desarrollar los movimientos que los bebes tienen de forma innata: separar los dedos, independizar el movimiento del pulgar del resto, etc. Activar el arco longitudinal plantar y el transversal… Son estructuras que se sustentan por la musculatura. Y el calzado se la ha cargado. ¡Despertemos! El calzado tiene que cambiar. 

Luchad por vuestros pies, no los dejéis morir. ¡Ejercitadlos! Buscad calzados minimalistas: con poca suela y anchos. Ante cualquier patología sospechad de que a lo mejor los pies no están funcionando bien. ¡Trabajadlos! Y desde el suelo estaréis poniendo los cimientos de vuestra salud. ¡Palabra de fisio! 

Jesús Serrano, Fisioterapeuta

Clínica Improve 

Club Deportivo El Estudiante