El pastor alemán es muy protector, con un nivel alto de energía que necesita una estimulación ambiental diaria

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Corría el año 1899 cuando Max Von Stephanitz, exestudiante veterinario y exmilitar, visitó una exposición canina en la ciudad alemana de Karlsruhe. Max se declaraba gran aficionado a los perros, y mostraba un rechazo público hacia la tendencia de la época de modificar y seleccionar razas por su aspecto más que por su funcionalidad como se había hecho hasta entonces.
LMN

En esta exposición, conoció a un ejemplar llamado Hektor, rebautizado posteriormente como Horand, que provenía de una cría selectiva de perros de pastoreo alemanes. El aspecto lobuno que ya mostraba este ejemplar fundador del pastor alemán, y un carácter que no ha cambiado pese al tiempo transcurrido, y hacían de él un perro inteligente, servicial, resistente y duro, llevaron a que el excapitán de caballería de Berlín quedara impresionado y adquirió en el acto a este perro de 4 años para iniciar a partir de él lo que consideró la raza perfecta de trabajo.

Y no lo decimos a la ligera: en tres meses, ya había fundado el primer club del pastor alemán del mundo. Para cuando llegó la I Guerra Mundial, su programa de cría estaba bastante consolidado y el propio Von Stephanitz, aprovechando sus contactos, promocionó incansablemente a su naciente raza canina como perro versátil y apto para el trabajo militar. Lo cierto es que no se equivocaba y el éxito del pastor alemán fue fulgurante.

Este triunfo no fue solo entre sus propias filas, también provocó un interés inmediato de otros países, incluidos enemigos declarados de su nación, como Reino Unido o EE UU. Pero la introducción de un perro llamado pastor alemán despertaba cierto rechazo por extensión hacia todo lo germánico en un momento tan delicado, así que hubo una ingeniosa alternativa semántica: cambiarles el nomb  re a pastor alsaciano. Alsacia es una región francesa que hace frontera con Alemania, de esa manera podían justificar que por cercanía hubiera pastores alemanes, que los había, por supuesto, y esquivar el sentimiento antialemán imperante.

En la actualidad, se admiten tanto el pastor alemán de pelo corto como el de pelo largo, y en cuanto a colores, además del negro y fuego tradicional, se ha incorporado la admisión de la capa sable (gris), con o sin máscara negra, y los pastores alemanes totalmente negros. El color blanco no está admitido.

El pastor alemán como perro de familia

Puede ser, quizá, la raza canina con más apariciones en cine y televisión, lo que ha ido creando una fama sólida y un interés general entre la población para integrar uno en la familia.

El pastor alemán es un perro muy protector, con un nivel alto de energía y que necesita una estimulación ambiental diaria para su correcto desarrollo y bienestar. Cariñoso con su núcleo familiar, y con los niños si recibe una sociabilización adecuada, puede mostrar territorialidad con otros perros y ser cauteloso con extraños.

Musculoso, de gran inteligencia y aptitud de aprendizaje, es una raza atlética y activa que requiere ejercicio regular de media-alta intensidad para su salud física y mental.

Tal como indica el estándar de la FCI: “debe tener un temperamento equilibrado, valiente, seguro de sí mismo, totalmente desenvuelto y pacífico (salvo que se le provoque), manso, atento y dispuesto a complacer. Debe poseer un comportamiento instintivo, resiliencia y confianza en sí mismo para ser adecuado como perro de compañía, de guardia, de protección, de utilidad y de pastoreo”.

No se puede hablar del pastor alemán sin mencionar algunas de las enfermedades congénitas atribuidas a la raza y que, como en todas las ocasiones, se debe a la cría irregular para atender la demanda y a la compraventa irresponsable de ejemplares que padecen patologías hereditarias y son usados como reproductores, transmitiendo a sus descendientes estas condiciones como son la displasia de cadera y codo, la mielopatía degenerativa y la estenosis vertebral. Todas estas enfermedades son detectables y los criadores oficiales responsables y comprometidos deberán entregar un informe veterinario por escrito para confirmar que sus ejemplares no son transmisores.