Aprende a controlar los factores de riesgo cardiovascular

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Hipertensión arterial, colesterol, diabetes, obesidad, hábito tabáquico, estrés y frecuencia cardíaca: todos influyen en el organismo y contribuyen a aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (como los infartos al corazón).

Cierto es que la herencia genética no podemos cambiarla, pero podemos minimizar los riesgos si los controlamos.

  • HTA: la presión arterial es frecuente que aumente si ganamos peso, por ello, es fundamental mantener los kilos a raya. No hay que abusar de la sal en las comidas, la mejor manera de evitarlo es no llevando el salero a la mesa. Recuerda que los alimentos ya contienen una cantidad determinada de sal de forma natural. Puedes dar sabor a los platos de una manera saludable, aderezándolos con especias y hierbas aromáticas. No consumas procesados. Aleja el estrés de tu vida, haz deporte con regularidad, consume alcohol con moderación, y abandona el cigarrillo.
  • Colesterol: Limita el consumo de grasas saturadas. Aumenta la ingesta de fibra tomando frutas y verduras nacionales y de temporada, elige los cereales no refinados y opta por alimentos ricos en Omega 3.
  • Diabetes: Mantén un peso adecuado. Evita el sedentarismo realizando con regularidad ejercicio, tanto anaeróbico como de resistencia. Procura que en tu dieta abunden las frutas, las verduras, las hortalizas, las legumbres y los cereales integrales. Consume grasas saludables, las encontrarás en el AOVE (aceite de oliva virgen extra), en los frutos secos, el aguacate y en los pescados azules. No practiques las llamadas “dietas milagro”.
  • Obesidad y sobrepeso. Lleva una dieta saludable, equilibrada, rica en vitaminas y en minerales, en fibra, en grasas sanas, en carbohidratos de grano entero y en proteínas de alta calidad. Limita el consumo de azúcares y de grasas saturadas, evita los procesados y los alimentos ricos en grasas saturadas. Modera las raciones (puedes engañar a la vista utilizando platos de postre), come despacio y mastica bien. Lleva una vida activa.
  • Tabaquismo. No fumes, tampoco optes por los cigarrillos electrónicos. El vapeo no lleva nicotina, y es cierto que resulta menos nocivo que el tabaco, pero también aporta otras sustancias que son perjudiciales para el organismo.
  • Estrés y ansiedad. Da prioridad a lo importante. Organiza tu tiempo. Duerme bien y, sobre todo, procura que las horas que lo haces sean suficientes y que te levantes con la sensación de haber descansado (no te obsesiones con las 8 horas recomendadas, cada persona necesita un tiempo diferente de descanso para rendir durante el día). Haz ejercicio físico moderado diariamente. Evita el azúcar en exceso, no está mal darte un capricho de vez en cuando pero, si tu dieta es rica en dulces, es probable que el malhumor y el cansancio estén presentes en tu rutina habitual.
  • Frecuencia cardíaca: lo normal es que oscile entre 50 y 100 latidos por minuto (lpm), aunque son muchas las situaciones cotidianas que influyen en ella, ej. El descanso nocturno, el ejercicio o el mantenimiento crónico del estrés.

Doctora Blanca Rodríguez Ayala. Médico y asesora nutricional
@blanca4615